La narrativa sobre los edificios de “alta altura” trasciende la mera medición vertical, pues los récords de altura son efímeros. El verdadero avance de estos rascacielos radica en los desafíos sobre materiales, clima y eficiencia energética.
El arquitecto Nguyen Hoang Viet, fundador de GreenConcept, intervino en el evento “Tán tỉnh với trọng lực số 2 - Vượt lên những tầm cao” (Coqueteando con la gravedad 2 - Superando las alturas), celebrado el pasado 26 de septiembre en la Universidad de Construcción de Hanói. Este encuentro forma parte del ciclo de diálogos sobre edificios de “alta altura” y urbanismo vertical, impulsado por SÂN ĐÌNH, una plataforma comunitaria que colabora con expertos y arquitectos locales. El objetivo es fomentar un ecosistema de intercambio de conocimientos y desarrollo profesional para las nuevas generaciones en el ámbito de la arquitectura y la construcción.
El ponente principal fue el arquitecto Scott Duncan, socio de Skidmore, Owings & Merrill (SOM), una firma líder mundial en arquitectura, ingeniería y planificación urbana. Con más de 2.000 premios internacionales, SOM es el autor de hitos icónicos como la Willis Tower, el One World Trade Center y el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo. Tras casi tres décadas en la firma, Duncan ha dirigido proyectos de una complejidad sin precedentes en Asia, Oriente Medio, EE. UU. y Australia, abarcando desde rascacielos de “alta altura” y aeropuertos hasta desarrollos urbanos complejos.
Durante su presentación, Scott Duncan proyectó el futuro de los edificios de “alta altura” bajo un nuevo paradigma tecnológico y de diseño, donde la arquitectura, las infraestructuras y la energía convergen para crear ciudades más sostenibles y resilientes.
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Uso de materiales sostenibles y optimización estructural
En arquitectura, una torre de más de 300 metros se clasifica como de “alta altura” (supertall), mientras que las que superan los 600 metros se consideran de “ultra alta altura”. Sin embargo, el cuestionamiento de Duncan no se centra en la altura, sino en la eficiencia y sostenibilidad. Según el arquitecto, reducir la huella de carbono es el mayor reto actual, ya que el funcionamiento de un edificio representa el 28% de las emisiones globales, sumado al 23% derivado del hormigón, acero y aluminio.
Duncan subraya la importancia de optimizar el uso de materiales. Por ejemplo, al emplear madera, sugiere utilizar sistemas de entramado espacial en lugar de paneles sólidos, lo que reduce el consumo de material a la mitad sin comprometer la capacidad de carga. Gracias a la Inteligencia Artificial, en colaboración con el MIT, SOM analiza miles de variantes de diseño para lograr formas óptimas que minimizan el uso de hormigón y acero, un logro que hace pocos años habría sido imposible.

Above Panorámica durante el evento sobre edificios de “alta altura” celebrado en Hanói.
En la fase de ejecución, la robótica desempeña un papel clave. Al optimizar la estructura de los forjados de hormigón mediante moldes cortados digitalmente con precisión, se reduce drásticamente el desperdicio de material. Esto no solo elimina la necesidad de encofrados artesanales costosos, sino que también disminuye a la mitad los costes de construcción asociados al hormigón.
Edificios que “respiran”
En climas tropicales, los sistemas de aire acondicionado consumen el 55% de la energía operativa de un edificio de “alta altura”. Duncan propone diseños de plantas circulares o en forma de diamante y sistemas de sombreado inteligente para reducir la radiación solar y, consecuentemente, la demanda de refrigeración hasta en un 30% anual.
El arquitecto pone como ejemplo el Centro de Operaciones del Banco de Desarrollo Rural en Shenzhen, donde una estructura de rejilla diagonal no solo soporta el edificio, sino que actúa como parasol. Este sistema reduce la radiación solar en un tercio comparado con fachadas convencionales.
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Above El arquitecto Scott Duncan durante su ponencia sobre el futuro de la arquitectura de “alta altura”.
La integración de sistemas de ventilación natural permite que estos rascacielos de “alta altura” ventilen de manera inteligente, utilizando lamas automáticas en los atrios y ventanas motorizadas para aprovechar las condiciones climáticas favorables.
Autonomía energética en rascacielos
La ambición de SOM va más allá del ahorro: busca edificios capaces de producir energía, como la Pertamina Energy Tower en Yakarta, Indonesia. Este proyecto de “alta altura” integra el diseño bioclimático, con un conducto de ventilación en la cima que aprovecha los vientos dominantes para generar electricidad.
Además, se exploran tecnologías de almacenamiento energético basadas en gravedad, que podrían permitir a los edificios de “alta altura” acumular energía durante el día y devolverla a la ciudad por la noche, convirtiendo la infraestructura vertical en una batería para la comunidad.




