En la literatura de la diáspora asiática, la “gastronomía” actúa como un mediador cultural que armoniza las raíces y la cultura de adopción, ayudando a suavizar las tensiones generacionales y reconectando a los estadounidenses de origen asiático con su herencia.
La “gastronomía” desempeña un papel esencial en la vida humana, cubriendo necesidades básicas mientras participa en rituales culturales y en la formación de la identidad de comunidades e individuos. En la literatura, la comida se utiliza a menudo como un símbolo artístico para retratar la identidad cultural del autor.
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Durante el seminario científico “La “gastronomía” y la identidad en la literatura de la diáspora asiática”, organizado por el Instituto de Literatura el 26 de agosto, se exploró cómo esta disciplina y el concepto de identidad se reflejan en la literatura digital del sudeste asiático. A través del análisis de cinco relatos breves, la profesora Catharina Brameswari, de la Universidad Sanata Dharma (Yogyakarta, Indonesia), examinó cómo los autores estadounidenses de origen asiático reflexionan sobre la conexión entre la cocina asiática y sus raíces étnicas.

Above Vista general de la presentación sobre la “gastronomía” y la identidad en la literatura asiática.
Estos relatos incluyen “To My Grandfather”, “Three Generations of Chinese Women Make Dumplings in a Chicago One-Bedroom”, “Dumplings and Sunsets”, “My Mother’s Recipe for Embracing My Heritage” y “Not too Sweet”.
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Reestructurando la identidad y la “gastronomía”
Aplicando la teoría de la diáspora y el concepto de “liminalidad” de Homi Bhabha, Brameswari aclaró el papel de la “gastronomía” como herramienta para reestructurar la identidad asiática. Esta se emplea para crear ideas de hogar, conectando a la comunidad migrante con su lugar de origen. Según la investigadora Razia Parveen, la comida es un “catalizador de la comunicación”, ya que el acto de disfrutar un plato está intrínsecamente vinculado a las memorias de quienes viven lejos.

Above La profesora Catharina Brameswari expone los resultados de su investigación sobre la “gastronomía” y la identidad.
Brameswari sugiere que la relación entre la “gastronomía” y la identidad es compleja y diversa. La comida es un elemento central que conecta al individuo con sus raíces. Los platos tradicionales preparados por los personajes crean conexiones personales que permiten mantener el vínculo con su cultura original mientras se integran en el país anfitrión. Argumenta que ambas son inseparables, “ya que al preparar los alimentos, los migrantes hablan su lengua materna o se sumergen en su cultura”.
Más allá de la identidad individual, la “gastronomía” ayuda a las comunidades migrantes a afirmar su impronta cultural, creando una “identidad híbrida”. Sin embargo, la comida también puede ser “armas-izada” para demostrar superioridad cultural. Como en el relato de Julianne Tenorio, donde la protagonista filipino-estadounidense sufre discriminación cuando sus platos tradicionales son calificados como “extraños o apestosos”.
A su vez, ella transforma la “gastronomía” en una herramienta de lucha contra los prejuicios. “Debemos unirnos para rechazar la intolerancia que nos insta a abandonar nuestra cultura. Gracias, madre, por darme la receta para valorar nuestra herencia”, expresa la protagonista.

Above El escritor Suong Nguyet Minh intercambia ideas con los ponentes sobre la “gastronomía”.
Dulces, amargos y agridulces recuerdos de la “gastronomía”
Para los personajes estadounidenses de origen asiático, la “gastronomía” del hogar evoca memorias del pasado, que incluyen tanto sabores dulces como amargos. Por un lado, la calidez surge del proceso de preparación de los platos. Para muchos padres asiáticos, expresar el amor con palabras puede ser difícil; preparar comidas tradicionales es su forma de demostrar afecto y preservar las tradiciones familiares.
En “Dumplings and Sunsets” y “Not too Sweet”, la “gastronomía” invoca recuerdos a través del sabor y el aroma. “La cocina es un lugar mejor cuando estás con quienes amas. Valoro esos momentos porque nos conectamos a través de un placer sencillo”, escribe Eric Nhem.
Por otro lado, la “gastronomía” también puede traer recuerdos amargos debido a los prejuicios occidentales que la tildan de “atrasada”.

Above Catharina Brameswari dialoga con los ponentes e invitados acerca de la “gastronomía” global.
En “To My Grandfather”, Autumn McIntyre describe la sensación agridulce de preparar dumplings con su madre, recordando al abuelo fallecido. Finalmente, la protagonista elige abrazar la nostalgia, imaginando que él le enseña a cocinar a través de su madre, convirtiendo esta práctica en una estrategia para superar el duelo.
Como espacio de intersección, la “gastronomía” actúa como mediador que suaviza las tensiones generacionales. La relación con la cocina del hogar es multidimensional: es un “comfort food” que restaura memorias y, a la vez, obliga a enfrentar la discriminación. Finalmente, los personajes utilizan la “gastronomía” para luchar contra los prejuicios y abrazar su identidad híbrida con orgullo.
Catharina Brameswari es profesora en la Universidad Sanata Dharma (Yogyakarta, Indonesia). Se especializa en literatura digital, estudios poscoloniales y estudios asiático-estadounidenses. Actualmente investiga cómo la literatura infantil digital funciona como un espacio liminal para integrar conocimientos culturales y la identidad de la “gastronomía” local.
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