Al desnudar los “costes invisibles” de la corrupción en Tailandia, el Dr. Torplus Yomnak explica cómo la IA y los datos pueden transformar la “gobernanza” en el nuevo activo de Tailandia.
Imagine que un poste de luz, diseñado para infraestructura pública, cuesta diez veces su valor real sin que exista documentación que justifique dicho sobreprecio. ¿Qué se podría hacer al respecto?
Este es el enigma que aborda el “Profesor Nik”, el Dr. Torplus Yomnak, académico anticorrupción de la Facultad de Economía de la Universidad de Chulalongkorn, fundador de HAND Social Enterprise y uno de los Gen.T Leaders of Tomorrow 2025. Él identifica este fenómeno como un obstáculo fundamental que ha frenado durante años el desarrollo económico y social de Tailandia.
En la era digital y ante la disrupción de la IA, la riqueza de una nación ya no depende únicamente de sus recursos naturales o del tamaño de su mercado. Se mide por la calidad de sus instituciones, la transparencia del sector público y la confianza de los inversores. Por ello, este experto en economía política y anticorrupción considera que el desafío crucial para la Tailandia del siglo XXI es construir una estructura de datos que permita a la tecnología funcionar con eficacia y sirva como arma para elevar la competitividad. “Los países que han logrado reducir la corrupción comparten un rasgo común: priorizan la transparencia y garantizan que los ciudadanos tengan acceso a la información”.
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Above El Dr. Torplus con las farolas “Kinnaree”, cuya compra a través de plataformas de comercio electrónico resultó ser accesible, según su investigación. (Imagen: Worapon Teerawatvijit)
Los costes invisibles de la corrupción que analiza el Dr. Torplus
Generalmente, al hablar de corrupción, la opinión pública tiende a pensar en licitaciones amañadas o sobornos directos. Sin embargo, desde la perspectiva del Dr. Torplus, el impacto real es mucho más profundo. Explica que la corrupción genera costes tanto “visibles” como “invisibles”.
Los costes visibles suelen recaer sobre los empresarios que intentan iniciar una actividad. “Si uno desea abrir una fábrica, debe solicitar licencias. En cada fase existe el riesgo de tener que pagar gastos adicionales que no aparecen en ningún documento oficial”, señala el Dr. Torplus. Aunque algunos optan por pagar bajo el cálculo de que aún mantendrán un margen de beneficio, si todos proceden igual, estos costes acumulados pueden llegar a elevarse entre un 30 y un 40 por ciento. Si esta práctica continúa, las empresas no serán sostenibles y, finalmente, la carga financiera recaerá sobre el consumidor a través de precios más elevados.
Aún más alarmantes son los “costes invisibles” que se infiltran en la vida cotidiana. “Se esconden en edificios, equipos y bienes de consumo: acero de baja calidad que compromete la seguridad estructural, camiones de bomberos abandonados, alimentos etiquetados falsamente o cualquier otro sobrecoste que los ciudadanos acaban pagando”.
Además, la corrupción priva de oportunidades a la sociedad: “Quienes no pueden pagar sobornos, pierden la oportunidad de emprender o de establecer nuevos negocios”. A nivel macroeconómico, este fenómeno disuade la inversión extranjera debido a la incertidumbre y los riesgos de costes ocultos. Tailandia, por tanto, pierde valiosa inversión extranjera directa y capacidad competitiva.
El Dr. Torplus señala que estos hechos se reflejan claramente en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparency International, que mide la situación en 180 países. En 2025, Tailandia obtuvo solo 33 de 100 puntos, cayendo desde su máximo histórico de 38 y situándose por debajo del promedio mundial de 42, viéndose incluso superado por países vecinos como Vietnam y Laos.

Above El Dr. Torplus enfatiza que los costes invisibles, que el consumidor asume inconscientemente, representan un peligro real en la vida diaria. (Imagen: Worapon Teerawatvijit)
La transparencia como ventaja competitiva según el Dr. Torplus
Durante décadas, Tailandia ha intentado combatir la corrupción mediante campañas basadas en la “ética” y el concepto de “ser una buena persona”. El Dr. Torplus señala que, de los cerca de 20 o 30 proyectos de formación ética para jóvenes y los 900 millones de baht destinados a presupuestos anticorrupción, el 70 por ciento se gasta en capacitar personal, sin lograr erradicar el problema.
El Dr. Torplus aplica marcos económicos para explicar por qué la conducta individual no basta. Un empresario ético que construye un hotel, ante un retraso administrativo, puede incurrir en costes de intereses diarios de 500.000 baht. Si un funcionario exige 400.000 baht en sobornos para agilizar el proceso, es posible que el empresario se niegue al principio por integridad. Sin embargo, si el funcionario retrasa el trámite tres días, los intereses acumulados ascenderán a 1,5 millones de baht, obligando al sistema a forzar al empresario a pagar.
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Por esta razón, el Dr. Torplus propone el concepto de la “ecuación de la corrupción” de Robert Klitgaard: C (Corrupción) = D (Discrecionalidad) + M (Monopolio) - A (Accountability/Rendición de cuentas). La solución reside en el “sistema”: reducir la discrecionalidad de los funcionarios (D) con reglas claras, limitar el monopolio (M) para fomentar la competencia, y aumentar la rendición de cuentas (A) mediante la aplicación estricta de la ley y la transparencia de los datos. “En el pasado, buscábamos personas 'buenas' para combatir la corrupción, pero las personas cambian. Los sistemas son más duraderos”.
Además, en una era de flujos rápidos de capital, la transparencia es un factor económico directo. Los inversores internacionales no solo consideran incentivos fiscales, sino también la seguridad jurídica y la transparencia gubernamental. Si los procesos de licitación están llenos de discrecionalidad, los inversores preferirán mercados con menores riesgos de corrupción.

Above El Dr. Torplus durante su participación en el Policy Forum de Policy Watch Connect 2026, donde subrayó la importancia de la transparencia de datos. (Imagen: hand.co.th)
IA y datos: herramientas de vanguardia para el Dr. Torplus
El Dr. Torplus, actual profesor asociado de la Facultad de Economía de la Universidad de Chulalongkorn, ha desempeñado un papel destacado en la academia y el activismo social. Su investigación doctoral en la Universidad de Cambridge se centró en la lucha contra la corrupción, motivado por su padre, el Dr. Torakul Yomnak, ex presidente del Instituto de Ingeniería de Tailandia. “Pregunté por qué otros países que estaban peor que nosotros pudieron resolverlo, y por qué Tailandia no”. Ese fue el punto de partida para su trabajo en la fundación de HAND Social Enterprise y el centro KRAC.
Su éxito más notable es el desarrollo de la plataforma “Act Ai”, junto a la ACT (Organización Anticorrupción), que permite a los ciudadanos verificar los gastos gubernamentales. En 2021, gracias a esta plataforma, se denunció un caso de corrupción en farolas ornamentales, lo que condujo a acciones legales y le valió al Dr. Torplus el premio Anticorruption Champions Award del Secretario de Estado de EE. UU. “La IA puede verificar cada paso del proceso con gran precisión”, afirma.
No obstante, el reto principal al implementar tecnología avanzada no reside en la IA, sino en la escasez de datos. “Hoy no nos falta IA, nos faltan datos”, explica el Dr. Torplus. “La IA puede detectar patrones de irregularidades o redes de intereses solo si los datos gubernamentales son estándar, completos y conectables”.
Por tanto, para crear un activo de datos o infraestructura digital, se necesita la voluntad de adoptar el “open data”. Si esto se logra, la IA podrá identificar patrones como la colusión en licitaciones donde los precios son sospechosamente bajos. La pregunta no es sobre la tecnología, sino sobre la verdadera voluntad de actuar.

Above El Dr. Torplus está convencido de que la esperanza sostenible para combatir la corrupción reside en crear sistemas que no dependan de individuos. (Imagen: Worapon Teerawatvijit)
Esperanza en el sistema según el Dr. Torplus
A pesar de la dificultad del cambio, el Dr. Torplus se muestra optimista. Observa que en la última década, la sociedad tailandesa se ha vuelto más consciente, tiene mayor acceso a la información y es más crítica con el uso del poder.
En el pasado, la lucha contra la corrupción recaía sobre líderes individuales. Hoy, él cree que la esperanza reside en crear “sistemas” que funcionen independientemente de quién esté al mando. “Las personas pueden cambiar, pero los buenos sistemas protegen a la sociedad a largo plazo”.
Para el Dr. Torplus, la lucha contra la corrupción es una estrategia de desarrollo nacional. En un mundo impulsado por la IA, la transparencia de datos será el activo más valioso de una nación. Al final, la tecnología más poderosa no es la más inteligente, sino la que permite a una sociedad visualizar la verdad colectiva.
Disponemos de las herramientas; se puede hacer hoy mismo. La pregunta no es sobre tecnología, sino sobre voluntad: ¿realmente queremos hacerlo?




