Cover La obra “Drawing for Self-Portrait as a Coffee-Pot” (2020) de William Kentridge. Para Kentridge, dibujar es un método vital de investigación del mundo.

La investigación científica, especialmente en las ciencias sociales y humanidades, implica trabajar con personas y comunidades analizando los materiales de la vida cotidiana. Esto permite al investigador una mayor flexibilidad al emplear métodos de recopilación y análisis de datos en su labor de investigación.

Sin embargo, considerar disciplinas artísticas como la pintura, la fotografía o la poesía como parte fundamental de la investigación científica convencional aún resulta ajeno para muchas comunidades académicas fuera de Occidente, incluida la de Vietnam.

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Una de las razones por las que el arte es difícil de percibir como un método de investigación científica radica en nuestras ideas preconcebidas. La mayoría asocia el arte con el entretenimiento, la apreciación de la belleza y los valores estéticos. ¿Debería limitarse el arte solo a expresar perspectivas humanas a través de una forma estética? Esta investigación nos invita a cuestionarlo.

Escribo este artículo desde la perspectiva de un investigador educativo con un vínculo profundo con el arte. Bajo el prisma de la estética, la ciencia se vuelve más humana y social. Para mí, el objetivo final de cualquier investigación debería ser embellecer nuestra visión del mundo. Dicho de otro modo, la investigación debe ayudarnos a descubrir lo mejor de la vida que nos rodea.

La ciencia o la investigación deberían ayudar a las personas a observar lo mejor de la vida que las rodea.

El arte y el conocimiento cognitivo en la investigación

Elliot W. Eisner (1933–2014), teórico de la educación artística de la Universidad de Stanford, es considerado uno de los pioneros en el “scholarship of the arts” (estudio académico de las artes). Sostenía que la educación debía basarse en la estética y que esta es fundamental para el desarrollo cognitivo. Eisner argumentaba que la visión intelectual tradicional no debería separar el pensamiento científico racional de la experiencia estética humana.

Para él, la experiencia estética —la emoción, la contemplación y la búsqueda de la belleza— contribuye al conocimiento vital y a la comunicación entre personas. Como John Dewey planteó en “Art as Experience” (1934), el arte es una forma de experiencia intrínsecamente ligada a la vida cotidiana, esencial para nuestra forma de entender el mundo.

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Above Retrato de Elliot Wayne Eisner, profesor de Arte y Educación en Stanford. Fue una figura clave en la reflexión sobre el arte y la investigación educativa.

Eisner demostró que el conocimiento se forma mediante múltiples modos de cognición. El arte amplía nuestra capacidad de interpretar la realidad. Como señaló la escritora Margaret Atwood: “Los seres humanos somos una especie que crea arte, y el arte proviene de la vida... Nunca escribimos sobre personajes que no sean reales; siempre escribimos sobre alguien que existió de alguna manera en nuestras vidas”.

La investigación artística no se limita a impactar las emociones. Requiere observar, interpretar y conectar capas de información. Este enfoque de investigación desafía la idea de que todo conocimiento debe expresarse mediante números o fórmulas tradicionales, permitiendo nuevas formas de reconstrucción del saber.

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Above La obra clásica de John Dewey, “Art as Experience” (1934), enfatiza cómo la investigación de la vida cotidiana enriquece nuestra perspectiva.

El conocimiento también surge cuando aprendemos a percibir el mundo a través de diversas formas expresivas, como las artes visuales, la música o las artes escénicas. La ambigüedad en el arte actúa como un enlace necesario que nutre el espíritu inquisitivo del investigador.

En el proceso de cognición artística, el contenido y la forma son inseparables. Los matices en la voz, la intensidad del color o la elección de las palabras en un poema transmiten mensajes profundos. Así es como la investigación que integra el arte abre dimensiones únicas para acceder al conocimiento.

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Investigación basada en las artes (ABR)

Patricia Leavy es una autoridad fundamental en la llamada “Arts-based research” (ABR). Según Leavy, esta metodología integra las artes creativas en la investigación social. En su obra “Research Design” (2017), sostiene que diversos métodos de análisis cualitativo pueden desarrollarse a través del arte.

Esta forma de investigación se vuelve creativa; los límites de los modelos tradicionales de investigación se reevalúan. A diferencia de la “Arts-informed research”, la ABR requiere que el investigador sea, en esencia, un artista. El proceso de investigar es, simultáneamente, un proceso de creación donde la obra artística se convierte en una fuente de datos valiosa para el estudio científico.

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Above Ocho fotografías del proyecto “Analogue” (1998-2009) de Zoe Leonard. A través de este extenso trabajo fotográfico, el artista transforma la observación de la vida en un método de investigación global.

En un estudio previo sobre las experiencias infantiles con juguetes de género, utilizamos el dibujo para recuperar recuerdos y generar datos de investigación. Estas imágenes no buscaban estándares estéticos, sino servir como material para indagar en cómo se construyen las identidades de género desde la niñez. La investigación se convirtió en una herramienta de autoconocimiento.

De igual manera, el proyecto “Analogue” de Zoe Leonard utilizó la fotografía como una forma de investigar las transformaciones urbanas y el impacto de la globalización. Espero que estas reflexiones inspiren a la comunidad académica a explorar nuevas rutas en su proceso de investigación, valorando el arte como un lente esencial para entender la complejidad del mundo.


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