Cover La coleccionista de arte Susan posa para nuestra entrevista exclusiva (Foto: Yonn Lin).

La Susan coleccionista de arte nos habla sobre cómo el respeto por el entorno y la educación personal se reflejan naturalmente en su forma de vestir y su estilo de vida.

Al adentrarse en una exhibición de arte contemporáneo o en una feria internacional, muchos se sienten atraídos por el aura distintiva de Susan. Con un espectro de coleccionismo que abarca desde piezas contemporáneas y figuras de diseño limitado hasta la alta costura, ella define su estilo como “ecléctico y vanguardista”, sin límites ni modas pasajeras, guiada únicamente por su intuición.

Esta filosofía de vestimenta personal emana de un arquetipo femenino que ella admira profundamente: la “Sciura”. ¿Qué significa ser una Sciura? Este término, proveniente del dialecto milanés, describe a mujeres maduras que residen en el centro de la ciudad y visten con exquisito refinamiento, manteniendo una actitud despreocupada ante la opulencia. No se dejan esclavizar por las tendencias, sino que lucen la alta costura con la misma naturalidad que una prenda cotidiana. Esa elegancia destilada por el tiempo es precisamente la esencia que define a Susan.

Aunque para el mundo exterior es una coleccionista experimentada, Susan se autodefine con humildad como una “ama de casa de muchos años”, considerando el arte y la moda simplemente como intereses a los que dedica gran parte de su tiempo. Para ella, ya sea apreciando arte o creando combinaciones diarias, la filosofía central sigue siendo la misma: “Diviértete” (Have some fun).

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Above La coleccionista de arte Susan posa para nuestra entrevista exclusiva (Foto: Yonn Lin).

Expresando la identidad a través de la moda

En esta ocasión, Susan comparte tres estilismos que interpretan el espíritu Sciura. Al ser piezas recién adquiridas, confió en su instinto para combinarlas rápidamente: el primero incluye un abrigo Dior de la colección otoño-invierno 2026, una falda Lanvin, anillos de Linda Yang y calzado de la serie Marie Antoinette de Manolo Blahnik; el segundo destaca por su sentido artístico y divertido con Loewe; y el tercero combina una blusa Gucci con vaqueros Dior para un resultado relajado pero sofisticado. Susan, gracias a su esencia, representa lo que significa ser Susan hoy en día.

No se limita a etiquetas individuales; el arte de combinar prendas es, para ella, un ejercicio cotidiano. Si bien en privado prioriza la comodidad, al entrar en entornos formales considera cuidadosamente la temática, el ambiente y el contexto del anfitrión, transformando su vestimenta en un gesto de cortesía y respeto hacia el entorno.

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Above La coleccionista de arte Susan muestra su estilo refinado (Foto: Yonn Lin).

El cultivo personal del gusto

Al hablar sobre la evolución de su estilo, Susan ríe al admitir que su gusto ha madurado con las etapas de su vida. Criada en Vancouver, durante su juventud sintió afinidad por la estética rebelde y el estilo de marcas como Versace, que compartía con su esposo. En la intimidad, Susan aún conserva una debilidad por la subcultura gótica, aunque admite que es difícil encontrar afinidad en su círculo social contemporáneo.

“Con la edad, la mayor diferencia es que presto mucha más atención al código de vestimenta, pues es un acto de respeto”, afirma. Comprar ropa ya no responde a una necesidad práctica, sino a la apreciación por la creatividad de los diseñadores y al pensamiento sobre qué es lo apropiado. Este respeto se refleja en cada evento al que asiste: para exposiciones de arte contemporáneo, prefiere diseños lúdicos; para lugares como el Museo del Palacio o el Gran Museo Egipcio, opta por túnicas tradicionales tejidas a mano para resaltar su respeto por la cultura.

Para ella, el gusto nunca ha tenido que ver con el precio, sino con un proceso constante de cultivo personal. Ya sea visitando exposiciones, leyendo o absorbiendo conocimientos internacionales en línea, el tiempo dedicado a comprender las costumbres, la etiqueta y los detalles culturales nutre el espíritu. Cuando se aprende a respetar el mundo, se cultiva una elegancia única, algo que Susan personifica en cada aparición.

El arte y la moda como una misma pasión

Sobre los estereotipos hacia las “mujeres coleccionistas” en el mundo del arte, Susan no les presta importancia, ya que su motivación es pura: la diversión. Para ella, el coleccionismo no tiene jerarquías; desde un Picasso de valor incalculable hasta figuras creativas de artistas callejeros, cualquier pieza que brinde alegría es arte, una visión que hace que Susan sea tan auténtica.

Vestirse es, como coleccionar, una expresión de pasión artística. En la privacidad, es libre de “jugar”, pero al enfrentarse a entornos comerciales formales como subastas o ferias, comprende la importancia del equilibrio. Un atuendo profesional o de gala no solo muestra su faceta profesional, sino que es un gesto de consideración hacia todos los presentes: “Respetar la ocasión y al otro es fundamental, pues tu cortesía y tu educación se reflejan inevitablemente en tu vestimenta”, concluye Susan.

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Above La coleccionista Susan demuestra elegancia en cada detalle (Foto: Yonn Lin).

Retornar a la esencia del amor por el arte

Desde su predilección por el estilo gótico hasta su consideración al vestir, y desde sus inspiradores armarios hasta su sorprendente colección de arte, Susan rompe las fronteras entre el arte y la vida cotidiana.

Si algún día su guardarropa fuera heredado por alguien más, Susan no daría consejos pesados; solo esperaría que esa persona sea como ella: una encantadora Sciura que no se deja encasillar, que disfruta de los colores y texturas, y que vive con la misma libertad y alegría que caracteriza a Susan.

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Ben Kuo
Editor digital, Tatler Taiwan
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ben.kuo@tatlerasia.com