Cover Cuando los padres empiezan a sufrir agotamiento, muchos lo consideran normal o un síntoma de debilidad en su rol como padres

La crianza de los hijos conlleva una presión constante, pero el “parental burnout” surge cuando esas exigencias superan la capacidad de resiliencia de los padres.

Nota: En este artículo, utilizamos el término “parental burnout” para referirnos al “agotamiento parental”, con el fin de mantener la coherencia con los estudios internacionales citados.

Quizás no exista un trabajo tan singular como el de ser “cha mẹ” o padres. Es una labor sin días de descanso, sin descripción de puesto, sin formación oficial y, a menudo, sin espacio para admitir que se ha superado el límite. Cuando todo fluye, se considera responsabilidad; pero cuando los padres comienzan a mostrar signos de agotamiento, la sociedad tiende a verlo como parte natural de la crianza o, peor aún, como una señal de debilidad. Sin embargo, las investigaciones de la última década cuentan una historia distinta.

La psicología define este fenómeno como “parental burnout” o agotamiento parental. No es simplemente cansancio tras noches en vela o días caóticos entre el trabajo y el hogar, sino un síndrome psicológico que puede erosionar la salud mental de los padres, alterar su vínculo con los hijos y dejar secuelas en el desarrollo infantil. Un estudio en 42 países, incluido Vietnam, revela que entre el 1% y el 8% de los padres experimentan esta condición.

Lo que convierte al “parental burnout” en un síndrome serio es que este agotamiento no desaparece con unos días de descanso. Persiste, transforma la perspectiva de los padres sobre su propio rol e impacta directamente en la calidad del cuidado de sus hijos, siendo un desafío para cualquier persona que desempeña el rol de padre o madre.

Leer más: “Worldschooling”: ¿Por qué muchos padres deciden educar a sus hijos viajando por el mundo?

El agotamiento parental: un desafío que trasciende la esfera individual de los padres

El “parental burnout” se ha convertido en un tema de gran interés científico debido a sus graves repercusiones. Muchos estudios indican que este síndrome aumenta el riesgo de negligencia o conductas violentas hacia los hijos, genera sentimientos de arrepentimiento por haber asumido la maternidad o paternidad y provoca problemas de salud mental serios, incluso pensamientos suicidas. Biológicamente, los padres que sufren “parental burnout” presentan niveles más altos de cortisol, la hormona relacionada con el estrés, en comparación con otros padres.

Además, este agotamiento afecta profundamente a los niños. Las investigaciones muestran que aquellos que crecen en hogares donde uno de los padres padece “parental burnout” prolongado suelen presentar mayores dificultades conductuales, emocionales y de funciones ejecutivas. También se ha observado que su rendimiento académico puede disminuir con el tiempo. Cuando el agotamiento de los padres comienza a deteriorar la calidad del cuidado, el “parental burnout” deja de ser un problema aislado para convertirse en un desafío para toda la familia.

“Deseo que alguien me hubiera dicho lo difícil que es ser padres; no para desalentarme, sino para ayudarme a entender que no estaba haciendo nada mal cuando las dificultades surgían. La crianza es dura, pero también maravillosa. Solo recuerden que cada día traerá emociones distintas, tanto complejas como gratificantes, y está bien sentirse así”

- Kendra Walker -

Tras una década de estudios, el “parental burnout” se reconoce como un síndrome psicológico independiente. Los investigadores lo identifican mediante cuatro signos clave: agotamiento físico y emocional en el rol de padres; la percepción de que el cuidado de los hijos es una carga excesiva; un distanciamiento emocional progresivo de los niños; y la pérdida de la identidad como el padre o la madre que aspiraban ser.

Esta combinación de factores permite a los especialistas distinguir el “parental burnout” del estrés cotidiano o la depresión, aunque compartan rasgos. Asimismo, plantea una interrogante vital: ¿Por qué ante las mismas presiones, algunos padres caen en este agotamiento, mientras otros logran adaptarse y mantener el equilibrio?

La balanza invisible de los padres

El motivo por el que alguien cae en el “parental burnout” no radica solo en cuánta presión soporta, sino en la descompensación prolongada entre las exigencias de la crianza y los recursos de los que disponen los padres para satisfacerlas.

Esta es la base del modelo BR² (*Balance between Risks and Resources*), actualmente considerado uno de los marcos teóricos más relevantes para comprender el “parental burnout”.

Visualice el modelo BR² como una balanza. En un platillo se acumulan las presiones de la crianza: el tiempo, la energía, la responsabilidad del cuidado, el trabajo, las finanzas y el peso de ser padres “suficientemente buenos”. En el otro, se encuentran los recursos que ayudan a los padres a seguir adelante: el apoyo de la pareja, de la familia y de la comunidad, la capacidad de autorregulación emocional, los descansos necesarios y la sensación de no estar solos. Cuando la balanza se inclina constantemente hacia las presiones, aumenta el riesgo de “parental burnout”.

Tatler Asia
Above Modelo ecológico del agotamiento en padres (recreado por IA basado en la investigación de Ren et al., 2024)

Curiosamente, los factores que se asumen como causas principales del “parental burnout” tienen un rol menor. Según estudios que aplican el modelo BR², variables modificables como el apoyo social, el conflicto trabajo-familia o el perfeccionismo en la crianza predicen el riesgo con mayor precisión que los datos demográficos.

Esto es, en realidad, una señal positiva. Si el “parental burnout” dependiera de factores inalterables, brindar apoyo sería sumamente difícil. Afortunadamente, los factores con mayor influencia son mejorables: desde la red de apoyo social y el equilibrio entre vida laboral y familiar, hasta el perfeccionismo y la propia inteligencia emocional. Esto implica que el agotamiento parental puede prevenirse y tratarse.

Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva: el “parental burnout” no es solo un problema individual, sino el resultado de un ecosistema donde las características del niño, la calidad de las relaciones familiares, el entorno laboral y las normas culturales moldean el equilibrio entre presiones y recursos. La misma crisis puede ser un desafío para una familia, pero una crisis para otra. La diferencia no está en el evento, sino en el sistema de apoyos que sostiene —o desgasta— la capacidad de adaptación de los padres.

Los estudios iniciales en Vietnam muestran un panorama similar. Lo que desequilibra la balanza de los padres no son rasgos fijos, sino elementos cercanos a la vida cotidiana: el conflicto laboral, el perfeccionismo, las comparaciones sociales y la falta de apoyo. Por el contrario, la autocompasión, los rituales familiares y una red de apoyo positiva ayudan a recuperar el equilibrio.

Desde este punto de vista, el “parental burnout” no es solo consecuencia de soportar demasiada presión. La pregunta crucial es cómo restaurar los recursos agotados para que la balanza recupere su estabilidad antes de que el agotamiento se convierta en un círculo vicioso.

Leer más: Al integrar IA en los juguetes, ¿cambia la definición de “juego” para los niños?

Comprender correctamente el “parental burnout” es el inicio de la solución

Si el modelo BR² explica por qué surge el “parental burnout”, las investigaciones posteriores han cambiado la forma de abordarlo: al entender la verdadera raíz del agotamiento, la manera de apoyar a los padres también debe evolucionar.

Cuando el origen del “parental burnout” radica en un desequilibrio prolongado entre presión y recursos, las soluciones no pueden reducirse a consejos como “esfuérzate más” o “gestiona mejor tu tiempo”.

Lo primero que debe cambiar es la percepción del agotamiento. Muchos padres no saben nombrar lo que experimentan. A menudo, el cansancio se confunde con no amar lo suficiente a los hijos o falta de paciencia. Por eso, prefieren sufrir en silencio antes que ser juzgados por no ser padres “lo suficientemente buenos”.

En salud mental, nombrar la propia experiencia es parte de la *mental health literacy* o alfabetización en salud mental. Si los padres no identifican que padecen “parental burnout”, difícilmente buscarán ayuda. El punto de partida no siempre es un tratamiento clínico, sino ayudar a los padres a identificar sus vivencias sin culparse por ello.

La evidencia científica respalda esto: el simple hecho de disponer de un espacio seguro para compartir experiencias sin juicios ayuda a reducir los síntomas del “parental burnout”. Una vez que la balanza cuenta con nuevos apoyos —como la colaboración de la pareja, la ayuda familiar o tiempos de descanso—, los recursos comienzan a surtir efecto.

Lo que determina el “parental burnout” no es cuánta presión enfrentan los padres, sino el desequilibrio prolongado entre las exigencias de la crianza y los recursos disponibles para satisfacerlas.

Los estudios en Vietnam confirman que la autocompasión, los rituales familiares y el apoyo de la comunidad reducen significativamente el riesgo de “parental burnout”. Estos recursos no eliminan la presión inherente de la crianza, pero restauran el equilibrio en la balanza de los padres.

Cuando esta falta de equilibrio afecta la salud mental, las relaciones o la atención a los hijos, el apoyo profesional es indispensable.

Un meta-análisis publicado en 2025, que recopila 15 programas de intervención para el “parental burnout”, demuestra que diversas metodologías son efectivas. Independientemente del enfoque, todos persiguen un fin común: ayudar a los padres a restaurar el equilibrio entre las presiones y los recursos, en lugar de solo pedirles que se adapten mejor al estrés.

Aún no existe un método que supere a todos los demás, lo cual refleja la naturaleza del “parental burnout”: no hay una fórmula única para cada familia. Lo esencial no es hallar una solución ideal, sino facilitar que cada padre acceda al tipo de apoyo adecuado para sus propias presiones y circunstancias.

Tras una década de investigaciones, el “parental burnout” no solo explica por qué los padres se agotan, sino que transforma nuestra manera de entender y acompañarlos.

Por tanto, antes de aplicar intervenciones, lo más urgente es validar esa experiencia. Solo cuando el agotamiento se reconoce como un fenómeno comprensible, prevenible y tratable, los recursos de la familia, la comunidad y los especialistas adquieren su verdadero valor.


Nguyễn Minh Thành es doctorando en Psicología en UCLouvain (Bélgica) y Magíster en Psicología Educativa y del Desarrollo. Cuenta con más de 12 años de experiencia en el ámbito psicológico, especializado en el desarrollo infantil, crianza, salud mental y bienestar familiar. Además de su labor investigadora, se dedica a la formación de padres, docentes y profesionales, actuando como asesor para organizaciones públicas y ONG en programas de salud mental escolar y bienestar familiar.

Tatler Asia
Above Magíster en Psicología Educativa y del Desarrollo, Nguyễn Minh Thành

Referencias bibliográficas:

Brianda, M. E., Roskam, I., & Mikolajczak, M. (2020). Hair cortisol concentration as a biomarker of parental burnout. Psychoneuroendocrinology, 117, 104681.

Brianda, M. E., Roskam, I., Gross, J. J., Franssen, A., Kapala, F., Gérard, F., & Mikolajczak, M. (2020). Treating parental burnout: Impact of two treatment modalities on burnout symptoms, emotions, hair cortisol, and parental neglect and violence. Psychotherapy and psychosomatics, 89(5), 330-332.

Escobar, M. J; Panesso, C; Manrique-Millones, D. (2024). Navigating Parenthood: Unraveling the Nexus of Parental Burnout, Child Executive Functioning and internalizing and externalizing behavior in preschool-aged children. Presented at The 3rd International Conference on Parental Burnout.

Gérain, P., & Zech, E. (2018). Does informal caregiving lead to parental burnout? Comparing parents having (or not) children with mental and physical issues. Frontiers in psychology, 9, 884.

Hong, V. T., An, N. H., Thao, T. T., Thao, L. N., & Thanh, N. M. (2022). Behavior problems reduce academic outcomes among primary students: A moderated mediation of parental burnout and parents’ self‐compassion. New directions for child and adolescent development, 2022(185- 186), 27-42.

Mikolajczak, M., & Roskam, I. (2018). A theoretical and clinical framework for parental burnout: The balance between risks and resources (BR2). Frontiers in psychology, 9, 886.

Mikolajczak, M., Aunola, K., Sorkkila, M., & Roskam, I. (2023). 15 years of parental burnout research: Systematic review and agenda. Current Directions in Psychological Science, 32(4), 276-283.

Mikolajczak, M., Gross, J. J., Stinglhamber, F., Lindahl Norberg, A., & Roskam, I. (2020). Is parental burnout distinct from job burnout and depressive symptoms?. Clinical Psychological Science, 8(4), 673-689.

Nguyen, T. M., Le, H. V., Vo, A. T. N., & Tran, B. N. T. (2025). How Transferring Parents’ Unfulfilled Ambitions Onto Children Linked to Parental Burnout: Exploring the Mediating Mechanisms of Parental Perfectionism and Extrinsic Aspirations. The Family Journal.

Nguyen, T. M., Mikolajczak, M., Le, H. T. H., & Roskam, I. (2026). “My Friends Are Better Parents Than Me”: Comparison and Shaming, Social Support and Parental Burnout. Journal of Family Psychology. Accepted and in production.

Nguyen, T. M., Mikolajczak, M., Wang, W., Le, H. T. H., & Roskam, I. (2025). Work–Family Conflict and Enrichment, Family Routines and Rituals Meaning, and Parental Burnout in UK and Vietnamese Families. Journal of marital and family therapy, 51(3), e70056.

Nguyen, T. M., Nguyen, A. H., Tran, P. T. T., & Vo, H. T. P. (2023). Self‐compassion reduces parental burnout: Mediation roles of parental psychological control and support. Personal Relationships, 30(1), 262-277.

Piotrowski, K., Mikolajczak, M., & Roskam, I. (2026). Longitudinal Links of Parenthood Regret and Parental Burnout at the Between‐Person and Within‐Person Levels. Journal of Marriage and Family, 88(1), 115-129.

Ren, X., Cai, Y., Wang, J., & Chen, O. (2024). A systematic review of parental burnout and related factors among parents. BMC public health, 24(1), 376.

Roskam, I., & Mikolajczak, M. (2020). Gender differences in the nature, antecedents and consequences of parental burnout. Sex Roles, 83(7), 485-498.

Roskam, I., Aguiar, J., Akgun, E., Arikan, G., Artavia, M., Avalosse, H., ... & Mikolajczak, M. (2021). Parental burnout around the globe: A 42-country study. Affective science, 2(1), 58-79.

Urbanowicz, A. M., Verger, N. B., Shankland, R., Rance, J., Bennett, P., & Gauchet, A. (2025). A meta-analysis of parental burnout interventions. Journal of Affective Disorders, 121022.

Wang, W., Chen, S., Wang, S., Shan, G., & Li, Y. (2023). Parental burnout and adolescents’ development: Family environment, academic performance, and social adaptation. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(4), 2774.

Woine, A., Dardier, V., Mikolajczak, M., & Roskam, I. (2025). Bidirectional and transactional effects between parental burnout and child internalizing and externalizing behaviors. Journal of Family Psychology

LEER AHORA

Chanel adquiere Charvet para preservar el oficio artesanal francés

Gestión de recursos humanos basada en datos

Conozca a los 16 líderes Gen.T Leaders of Tomorrow 2026 de Vietnam