Desde experimentos sobre la identidad en la era digital hasta visiones de la cultura vietnamita, estas dos exposiciones en Wiking Salon ofrecen un enfoque artístico profundamente reflexivo y de gran valor dialogal
Este mes de mayo, Wiking Salon presenta dos exposiciones con dos lenguajes artísticos paralelos y complementarios. Desde una profunda conexión interior que define la identidad en la era de la imagen, hasta el poderoso vínculo de la memoria a través de objetos cotidianos de la cultura popular. Todo ello converge en un espacio de exhibición que mantiene un ritmo pausado, permitiendo al espectador observar, contrastar y sumergirse en esta sugerente narrativa.
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El cielo permanece verde, “The Sky Stays Green”: una identidad que escapa al reconocimiento
¿Qué es lo más importante para la existencia humana? La identidad. Esta engloba tanto la información física como los elementos intangibles y las características metafóricas. Sin embargo, para que la identidad persista, se requiere en primer lugar la presencia humana. Entonces, ¿qué sucedería si la falta de rostro reemplazara a la presencia y la identidad se volviera borrosa o incluso se borrara por completo?
En el marco de estas exposiciones, la muestra “The Sky Stays Green” de Nguyễn Đức Huy, que incluye pinturas al óleo, videoinstalaciones y dibujos sobre papel, sitúa al ser humano en un mundo simulado donde el “chromakey” (fondo verde) se convierte en un lenguaje creativo. A partir de ahí, se plantean interrogantes más amplias sobre la memoria, la presencia y cómo nos definimos en una era marcadamente globalizada.

Above Obra pictórica de Nguyễn Đức Huy que explora magistralmente el uso del fondo verde.
El rostro y el cuerpo —elementos habitualmente asociados al reconocimiento personal— son eliminados de la obra. Los personajes de las pinturas caen así en un estado en el que están presentes, pero no existen realmente. Resulta especialmente notable que una fuente esencial para las obras sean las fotografías familiares del artista. Muchas piezas se construyen a partir de imágenes capturadas en ocasiones especiales, como bodas, viajes o momentos de la vida cotidiana. No obstante, a través de un proceso de deconstrucción, estas imágenes se desvinculan de su contexto original. La memoria ya no se percibe como una entidad estática, sino que se transforma en una estructura totalmente maleable.

Above El talentoso artista Nguyễn Đức Huy en su inspirador estudio creativo.
La práctica artística de Huy evoca el concepto de performatividad acuñado por Judith Butler. Como argumenta la propia autora, la identidad no es una esencia innata, sino que se construye a través de actos reiterados y de las diferentes formas en que actuamos en nuestra agitada vida social.

Above Detalle visual de una pieza que cuestiona nuestra identidad en el mundo digital.

Above Instalación de video que reflexiona profundamente sobre la delicada memoria personal.

Above Composición visual abstracta donde la figura humana desaparece de forma gradual.

Above Pintura al óleo que difumina de manera sublime los límites de la presencia física.

Above Obras conceptuales que nos invitan a cuestionar nuestro rol en la sociedad actual.
El fondo verde o chromakey se ha erigido como un símbolo ineludible para explorar la identidad, la memoria y la pérdida de la individualidad en la era digital. Esta falta de rostro busca erradicar el carácter personal y alude a la homogeneización del ser humano en una sociedad que avanza a pasos agigantados hacia la globalización y la industrialización. La identidad personal se desvanece, y las personas se convierten gradualmente en actores sobre un inmenso escenario, influenciados por los roles de género, los prejuicios sociales y la incesante lucha entre la tradición cultural y la innovación. Qué significado aporta verdaderamente la presencia humana y quiénes somos en realidad, conforman el gran interrogante de nuestro tiempo.
La silla roja, “Red Chair”: un solo objeto, infinitas memorias
Como continuación de la aclamada serie “Paisajes inusuales”, donde las inconfundibles sillas de plástico rojo de la vida cotidiana vietnamita se integran en entornos naturales, Hoàng Anh retoma esta temática en un contexto novedoso que transporta al espectador en un nostálgico viaje en el tiempo. El artista utiliza imágenes de sellos postales vietnamitas de los albores de la independencia moderna, escaneados, ampliados e impresos en papel de alta calidad. Sobre estas representaciones puramente documentales, pinta sus características sillas rojas con acuarela, como una poética manera de entrelazar el presente con el pasado.

Above Fascinante intervención artística sobre históricos sellos postales antiguos de Vietnam.
Las sillas rojas siguen presentes y se funden a la perfección con el trepidante ritmo de la vida actual. Estos conjuntos de mesas y asientos de plástico proliferan por doquier a lo largo y ancho de Vietnam: desde las aceras y las esquinas bulliciosas hasta debajo de los majestuosos puentes. Constituyen el refugio donde las personas comen, beben, conversan animadamente y se relacionan. Resulta innegable que la entrañable cultura de reunirse a beber también se evoca magistralmente a través de la imagen de estas sillas rojas. Desde una perspectiva puramente sociológica, Ray Oldenburg denominó a estos espacios como el “tercer lugar” —ni el hogar ni el trabajo, sino un entorno vital donde confluyen las personas y se forjan fuertes vínculos sociales—. Para Hoàng Anh, la silla roja simboliza de manera inequívoca la resiliencia y la inquebrantable cohesión comunitaria del noble pueblo vietnamita.

Above La icónica silla roja plástica integrada magistralmente en cautivadores paisajes inusuales.

Above Una representación profundamente nostálgica de la entrañable cultura popular callejera vietnamita.

Above Las sillas rojas evocan innumerables y valiosas memorias de cálidos encuentros cotidianos.

Above Detalles minuciosos en la sublime obra de Hoàng Anh que simulan el inexorable paso del tiempo.
Además de sus profundas e innegables connotaciones históricas y sociales, la excepcional práctica artística de Hoàng Anh conserva un ingenio y una picardía muy singulares. Sus asombrosas intervenciones visuales recuerdan a la renombrada obra de Richard Prince. A partir de los históricos sellos originales, Hoàng Anh añade de forma sutil las sillas rojas, al tiempo que trata meticulosamente los bordes del papel con un efecto dentado y sutiles marcas de quemaduras para recrear de manera fidedigna las imborrables huellas del paso del tiempo.

Above El artista Hoàng Anh posa junto a sus singulares y altamente evocadoras creaciones visuales.
En definitiva, cada muestra se erige como una vía excepcional para comprender el arte desde la perspectiva más íntima del propio autor. La identidad, la memoria y la vida dejan de ser conceptos inmutables para desplegarse a través de múltiples y fascinantes capas de interpretación, en perfecta consonancia con el espíritu de estas enriquecedoras exposiciones de mayo.
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