En un mundo que suele ocultar la vulnerabilidad tras una sonrisa, “Crybaby” de Nisa “Molly” Srikumdee ha transformado las lágrimas en un tesoro cultural de impacto global gracias a su emblemático Crybaby.
Nisa Srikumdee, conocida en el ámbito de los juguetes artísticos como “Molly” (Molly Factory), es la creadora de “Crybaby”, un personaje marcado por la melancolía que ha cautivado al mundo entero. Como la primera artista tailandesa en colaborar con Pop Mart, el gigante del sector, su influencia es innegable. Su éxito en el arte contemporáneo le ha valido numerosos reconocimientos, incluyendo el Tatler Most Influential (2025) y Tatler Gen.T Leaders of Tomorrow (2024). Hoy nos acompaña nuevamente como una de las figuras destacadas en Tatler Gen.T Leaders of Today, brillando a través de un “Crybaby” cuya profundidad emocional resuena en audiencias internacionales.
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Above Nisa Srikumdee, la artista detrás del fenómeno Crybaby, ha retratado lágrimas desde sus días de estudiante para documentar sus emociones. (Imagen: Termsit Siripanich / Tatler Thailand)
La primera lágrima del Crybaby
Antes de que los “art toys” se popularizaran, Nisa admite que ni siquiera estaba familiarizada con el término. Lo único que sabía con certeza era su pasión por los juguetes, las manualidades y el dibujo. Desde sus años universitarios, solía crear pequeñas figuras que vendía en festivales de arte o regalaba a sus amigos.
El punto de inflexión ocurrió hace una década, cuando Tailandia atravesaba un periodo de profunda tristeza y los eventos fueron cancelados. Aquel vacío profesional la llevó a hacerse una pregunta sencilla una mañana: ¿por qué no dedicarse a lo que realmente amaba? “Todo empezó ahí. Fue como si, de tanto trabajar, hubiera olvidado mis pasiones. Aquella mañana comprendí que debía seguir mi instinto. Recuerdo que la atmósfera parecía salida de una película. Una vez que encontré mi propósito, no pude detenerme; durante dos meses trabajé intensamente hasta dar vida a Crybaby”, confiesa sobre la creación de su famoso Crybaby.
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Más allá de una simple lágrima
A simple vista, Crybaby podría parecer un personaje definido únicamente por sus lágrimas, pero su origen es mucho más profundo. Nisa ha dibujado estas lágrimas grandes desde su juventud, utilizándolas como un diario emocional. Cada vez que algo le afectaba, el arte se convertía en su vía de escape.
Para la artista, Crybaby trasciende el fenómeno del arte comercial. Es una obra abstracta que ha habitado en ella por años, con el potencial de expandirse a la literatura o la animación. El núcleo de Crybaby es la exploración de la psique humana y la imposibilidad de permanecer sumidos en la tristeza. “Las emociones humanas son misteriosas, complejas y frágiles”, explica. Cuando Crybaby llega a los museos, desafía a los espectadores a explorar sus propios recuerdos. La conexión que cada individuo desarrolla con estas lágrimas es única, reflejando su propia trayectoria de vida.
Al preguntarle por su mayor logro, Nisa no duda: más allá de los premios, su felicidad reside en ver a desconocidos portando con orgullo un llavero o un pin de Crybaby en su vida cotidiana. “Ver que la gente lleva mi obra consigo me llena de energía cada día”.
Mientras otros países exportan cultura a través de música o cine, Nisa cree que los personajes como Crybaby representan un arte accesible y sin fronteras. El arte no entiende de nacionalidades ni de religiones. Para ella, este “pequeño arte” se ha convertido en una pieza fundamental que transforma la manera en que el público consume cultura en la actualidad, adaptándose a las sensibilidades de nuestra época.
El legado eterno del Crybaby
Nisa enfatiza que en cada creación prioriza la excelencia sobre el resultado inmediato. El próximo año, Crybaby celebra su décimo aniversario, lo que promete una gran exposición. Aunque los detalles aún están por confirmarse, la artista se prepara para un hito importante.
La evolución de Crybaby ha forzado a Nisa a crecer junto a su creación, especialmente al gestionar colaboraciones a gran escala con Pop Mart. Trabajar con una multinacional le ha exigido aprender nuevos idiomas, navegar entre culturas diversas y entender sistemas corporativos complejos. Desde sus inicios trabajando sola en Tailandia, hoy su labor la lleva a viajar constantemente por todo el mundo para representar a su icónico Crybaby.
A sus 40 años y siendo reconocida como una de las Tatler Gen.T Leaders of Today, Nisa se mantiene humilde. Se define a sí misma simplemente como una persona con sueños y metas lejanas, decidida a dar lo mejor de sí en cada paso, incluso bajo la presión de las expectativas del público.
“No tengo expectativas específicas para dentro de 10 o 20 años respecto a mí misma, pero sí para Crybaby. Mi meta es dejar un legado. Quiero que, incluso cuando yo no esté, Crybaby pueda seguir adelante por sí solo”.
En última instancia, el éxito de Crybaby a nivel mundial no se debe a estrategias de marketing, sino a su honestidad emocional. Esas lágrimas que Nisa dibujaba desde niña no son solo tristeza; son un lenguaje universal que no necesita traducción, permitiendo que Crybaby conecte con personas de todas las culturas.
Ver que la gente lleva mi obra consigo, ya sea en un llavero o en un pin, me llena de energía cada día.
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