Desde la “FashionTech” hasta la producción industrial, Zean Võ impulsa empresas que conectan creatividad, tecnología y valor global gracias a su innovadora visión de la tecnología.
Zean Võ es una de las jóvenes empresarias tecnológicas que está contribuyendo a ampliar la participación de Vietnam en la cadena de valor global. Su trayectoria abarca diversos ámbitos, desde la “FashionTech” y la creación de marcas hasta la tecnología de producción, con un denominador común: la búsqueda constante de nuevas vías para generar valor mediante la convergencia de la tecnología y el talento humano.
Fue cofundadora de Browzzin, una plataforma de “FashionTech” que aplica la inteligencia artificial a la experiencia de descubrimiento de moda, antes de fundar NewNow, una empresa creativa que acompaña a marcas tecnológicas en procesos de innovación. Actualmente, como cofundadora y directora de crecimiento en VinMake, Zean Võ se centra en desarrollar una plataforma de producción de moda impulsada por la tecnología, que conecta a marcas internacionales con el ecosistema de fabricación en Vietnam.
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Above Zean Võ, cofundadora y directora de crecimiento en VinMake, figura en la lista Gen.T Vietnam 2026 gracias a su labor en tecnología.
Browzzin, NewNow y VinMake han surgido en diferentes etapas de su carrera. Al mirar atrás, ¿qué revelan estas etapas sobre usted?
Al reflexionar, veo que Browzzin, NewNow y VinMake representan tres capítulos distintos pero profundamente interconectados en mi trayectoria.
Browzzin fue mi etapa de exploración en la intersección de la tecnología, la moda y la experiencia del usuario, buscando aplicar la IA y el comercio visual para transformar cómo los consumidores descubren productos. NewNow me acercó a la creación de marcas y a cómo transmitir ideas tecnológicas a las personas. VinMake, por su parte, me permitió profundizar en el producto, la fabricación y la cadena de valor necesaria para crear algo tangible.
Estas etapas demuestran mi fascinación por el punto de encuentro entre la creatividad, la tecnología y el comercio. Para mí, el valor reside en la capacidad de convertir una idea en un producto, un sistema o una empresa con un impacto real.
¿Cómo ha transformado esta experiencia su perspectiva sobre lo que aporta valor a un producto?
Browzzin me permitió ver el valor desde la perspectiva del consumidor: cómo descubren productos, cautivados por imágenes, narrativas y experiencias. Sin embargo, al desarrollar VinMake, comprendí que la mayor parte del valor de un producto se genera mucho antes, a través del desarrollo, la selección de materiales, las técnicas de producción, el control de calidad y la gestión de la cadena de suministro.
Si bien antes me enfocaba en la experiencia y la comercialización, ahora presto mayor atención a la capacidad de crear productos desde su origen. Una marca sostenible no solo requiere ventas exitosas, sino también una calidad intrínseca impecable.
Esto también ha cambiado mi visión sobre Vietnam. Contamos con una base de producción sólida, pero la verdadera oportunidad radica en participar activamente en el desarrollo de productos, tecnología y datos, colaborando directamente con marcas globales de primer nivel.
La IA es un eje común en Browzzin y VinMake, aunque en contextos distintos. ¿Cómo han influido estas vivencias en su visión sobre la tecnología empresarial?
En Browzzin, abordé la IA desde el lado del consumidor, aplicada al descubrimiento de moda y al comercio visual. Aquella experiencia me hizo comprender el potencial de esta tecnología para transformar la interacción humana con la moda.
Con VinMake, observo la IA desde otro ángulo, más profundo y operativo. La IA se integra en el desarrollo de productos, abastecimiento, gestión de datos y coordinación de suministros. Así, la tecnología se convierte en una capacidad fundamental que optimiza la eficiencia empresarial, superando su papel de simple herramienta de experiencia externa.
Creo que el valor supremo de la IA reside en su capacidad para potenciar las capacidades humanas: ayuda a los equipos a tomar decisiones más rápidas, reduce errores y gestiona mejor la complejidad. La tecnología solo cobra sentido cuando resuelve problemas empresariales concretos.
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Tenemos una plataforma de producción sólida, pero la gran oportunidad reside en participar profundamente en el desarrollo de productos, la tecnología y la colaboración directa con marcas globales.
Trabajando con marcas internacionales y el ecosistema vietnamita, ¿cómo define usted la creación de valor empresarial?
Trabajar en ambos lados me ha enseñado que el valor empresarial no se limita al producto, sino a la capacidad de conectar múltiples elementos: entender las necesidades del mercado, los estándares de marca, la capacidad de producción y la eficiencia operativa.
Las marcas internacionales buscan algo más que producción; requieren confianza, capacidad de desarrollo y un socio que acompañe el producto al mercado. Vietnam aporta mano de obra experta, flexibilidad y una gran capacidad para gestionar productos complejos. Para elevar nuestro valor, debemos seguir invirtiendo en sistemas, tecnología, datos y competencias de desarrollo.
Confío en que el éxito reside en conectar las capacidades vietnamitas con las demandas globales, permitiendo a nuestras empresas participar integralmente en la creación de valor para el mercado internacional.
¿Qué experiencias han definido su visión sobre la competitividad de las empresas vietnamitas?
Trabajar con socios globales me ha demostrado que las empresas vietnamitas poseen un enorme potencial en creación, tecnología y producción, pero debemos transformar esas capacidades en una mayor confianza comercial y valor añadido.
A través de NewNow, he visto a equipos vietnamitas trabajar con grandes marcas y ofrecer soluciones creativas de talla mundial. Con VinMake, observo la capacidad de producir moda de alta calidad, que exige rigor técnico y excelencia en la gestión. Todo ello refuerza mi convicción de que nuestra ventaja competitiva es la combinación de ejecución, calidad, tecnología, creatividad y confianza frente al mercado global.
¿Qué interrogantes ocupan hoy su atención y por qué son una prioridad?
La pregunta que más tiempo ocupa mi mente es: en un mundo transformado por la IA, ¿sobre qué pilares deben basarse las empresas vietnamitas para lograr una ventaja competitiva sostenible?
La IA está revolucionando sectores enteros, exigiendo a las empresas un análisis profundo de lo que realmente las diferencia. Estoy convencida de que la tecnología es solo una pieza del rompecabezas. La ventaja competitiva a largo plazo surge de la combinación de tecnología, producto, talento humano, sistemas y la capacidad de resolver problemas reales.
Mi prioridad es construir empresas desde Vietnam que sepan aprovechar la IA para ganar relevancia en el escenario internacional.
¿Alguna experiencia del pasado sigue marcando su forma de trabajar actual?
Mi base creativa sigue siendo fundamental. Antes de ser fundadora, estudié filosofía del diseño, trabajé con fotografía, artes plásticas y fui curadora de arte. Esas vivencias desarrollaron mi capacidad de observación y me enseñaron a entender la narrativa detrás de cada producto o marca.
Hoy día, veo la creatividad como una competencia central que ayuda a la empresa a comprender el mercado y conectar con el cliente. Asimismo, valoro la excelencia operativa y la capacidad de escalabilidad; una idea solo genera impacto cuando se traduce en procesos, equipos y resultados tangibles.
La creatividad es una competencia esencial que ayuda a las empresas a entender el mercado, desarrollar productos y conectar con los clientes.
¿Cuál ha sido el mayor reto que ha enfrentado y cómo lo superó?
Uno de los mayores desafíos ha sido transitar de un modelo de trabajo liderado exclusivamente por la fundadora a la creación de una empresa con sistemas sólidos.
Al principio, áreas como clientes, visión creativa, calidad y operaciones dependen totalmente de la fundadora. Al expandirse, es vital convertir esa experiencia individual en procesos estandarizados y delegación efectiva.
Aprendí a transformar el instinto en procesos, abarcando desde la gestión de clientes y la creatividad en NewNow hasta el desarrollo de productos y la cadena de suministro en VinMake. Comprendí que el papel de un fundador debe evolucionar de resolver problemas directamente a construir sistemas y desarrollar equipos que garanticen la sostenibilidad de la empresa.
¿Qué principios ha mantenido inalterables a pesar de los cambios en escala y sector?
Mi principio fundamental es entender a fondo el problema que intento resolver para crear valor real. Siempre me han atraído los desafíos situados entre la creatividad, la tecnología y el comercio.
He aprendido que una idea solo es valiosa cuando resuelve una necesidad real, cuenta con clientes reales y es operativamente viable. Además, busco siempre sinergias: unir lo creativo con lo comercial, lo tecnológico con lo productivo, y el talento vietnamita con el mercado internacional.
Otra constante es mi afán de aprendizaje. Cada nuevo campo exige curiosidad, humildad y una inmersión profunda para comprender la naturaleza de los problemas antes de aportar valor.
Si empezara una empresa hoy, ¿cuál sería su primer requisito?
Si comenzara de nuevo, mi prioridad sería asegurar que el negocio resolviera un problema significativo, práctico y con potencial de generar valor a escala internacional.
Comenzaría cuestionando si el problema es vital, si la necesidad del cliente es clara y si poseo una ventaja competitiva real para resolverlo. Una idea solo cobra sentido cuando puede consolidarse como una empresa sostenible.
Además, me centraría en la capacidad de construir sistemas y equipos, reconociendo que el crecimiento a largo plazo trasciende las capacidades individuales. Estoy convencida de que las empresas emergentes desde Vietnam pueden dejar una huella global mediante la integración magistral de tecnología, producto, creatividad y liderazgo empresarial.
Adaptado del artículo original publicado en el Vol. 22 de Tatler Vietnam.
CRÉDITOS
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Estilista: Long Ngọc
Productora: Joanne Dao
Editores: Lang Minh, Khương Hà, Quyên Hoàng, Sovy Han
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