Cover Pierre Rainero expone la visión de “Cartier” enfocada en el futuro y la excelencia artesanal.

Pierre Rainero no es un mero “guardián del templo”, sino una figura central en “Cartier” que articula una visión de futuro basada en la riqueza del patrimonio, el arte y la transmisión de valores.

A principios de abril de 2026, el mundo entero hablaba de la prestigiosa casa joyera francesa: desde TikTok e Instagram hasta la prensa especializada y los coleccionistas de larga data, todos compartían imágenes de relojes de todas las formas posibles. Este despliegue estuvo en perfecta sintonía con el lema de la marca en Ginebra este año: “Watchmaker of Shapes, Master of Crafts”. Este entusiasmo alcanzó su punto máximo con el anuncio de la subasta “The Shapes of Cartier” en Sotheby’s, lo que elevó la fiebre por los extraordinarios diseños de “Cartier” a niveles sin precedentes.

En medio de esta atmósfera, me reuní con Pierre Rainero en Watches & Wonders 2026. Encontrarse con el director de Imagen, Estilo y Patrimonio, quien ha estado vinculado a “Cartier” durante más de cuatro décadas, resultó ser la oportunidad perfecta para revisar los hitos que han forjado su leyenda. Sin embargo, aunque inicié la entrevista con preguntas sobre el pasado, nuestra conversación terminó abriendo puertas a un futuro brillante y permitiéndome comprender mejor la visión prospectiva de la Maison.

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¿Cómo comenzó su trayectoria en “Cartier” y en qué momento comprendió que esto era mucho más que un trabajo, sino un vínculo destinado a perdurar?

No comencé en el mundo del lujo ni de la creación artística. Mis primeros años estuvieron ligados a la comunicación y la publicidad. Lo que siempre me fascinó fue la diferencia cultural: los marcos de referencia, las estructuras psicológicas y los contextos sociales. La comunicación obliga a profundizar en esas diferencias para transmitir un mensaje que realmente conecte con las personas. Ese fue el motor que me mantuvo en el sector.

Cuando “Cartier” buscaba un responsable de comunicación internacional, acepté, pues era una oportunidad inigualable para trabajar en múltiples entornos culturales. A principios de los años 80, pocos cargos permitían participar en el desarrollo del producto y, al mismo tiempo, llevarlo a mercados con lógicas operativas tan distintas. Por aquel entonces era muy joven y no comprendía la esencia más profunda de “Cartier”.

Me tomó varios años sentir la verdadera dimensión cultural de la Maison. Al principio, su extraordinaria historia me resultó abrumadora, pero luego entendí que ese prestigio no surgió por casualidad; fue construido sobre el nivel de exigencia que “Cartier” se autoimpone en su maestría artesanal, creatividad y en todo lo que ofrece al mundo. Reconocer que esta era mi verdadera vocación ocurrió con el tiempo, cuando comencé a amar mi trabajo en lugar de solo cumplir con mis funciones.

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Above Pierre Rainero destaca la importancia del diseño atemporal en las colecciones de “Cartier” durante la entrevista.
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Above La maestría artesanal detrás de las creaciones de “Cartier” sigue siendo el pilar fundamental del éxito de la firma.

“Cartier” proyecta la imagen de una Maison leal a su legado y, al mismo tiempo, llena de vitalidad. Con iconos como el Santos-Dumont o el Crash continuamente reinterpretados, ¿cómo asegura que cada regreso sea una evolución y no una simple evocación nostálgica?

Siempre digo que en “Cartier” no hay lugar para la nostalgia. Para entender nuestra cultura, primero hay que deshacerse de esa idea. “Cartier” nunca ha funcionado como un museo estático del pasado. Lo que recibimos de las generaciones anteriores es un impulso constante hacia adelante. Por ello, cuando me llaman “guardián del templo”, no siento que sea preciso, pues evoca una conservación inerte. Lo que preservo es el espíritu de innovación y la apertura hacia el futuro, que es el núcleo de “Cartier”.

Como joyeros, en “Cartier” tenemos una concepción propia del tiempo. Nuestras creaciones aspiran a una relevancia duradera, tanto para quienes las poseen hoy como para las generaciones futuras. Por eso, al reinterpretar iconos como el “Cartier” Santos-Dumont o el “Cartier” Crash, nuestro objetivo nunca es repetir la memoria, sino continuar un espíritu creativo que sigue vibrante.

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¿Cómo resuelve “Cartier” el desafío de mirar al futuro sin perder su identidad, su atractivo y su durabilidad?

La identidad de “Cartier” está ligada a principios fundamentales más que a un lenguaje estético rígido. En el ámbito creativo, nos mueve la exploración de nuevas formas, la expansión de los horizontes estéticos y la creación de piezas que sean distintivas y eternas. Pero junto a esto, existe una exigencia igual de importante: crear objetos que realmente acompañen a las personas. Un “Cartier” no puede detenerse solo en la belleza; su éxito radica en ser usado, vivido y en convertirse en parte de la vida de su dueño.

Esa es nuestra forma de evaluar cada nuevo proyecto: ¿es hermoso?, ¿respeta el espíritu de “Cartier”?, ¿alcanza nuestra excelencia técnica?, ¿es lo suficientemente refinado y, sobre todo, alguien deseará incorporarlo a su vida? Solo cuando la respuesta es afirmativa, presentamos la creación al mundo.

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Above Los relojes “Cartier” son reconocidos mundialmente por su constante evolución y calidad excepcional.

La historia de “Cartier” atesora innumerables relatos especiales. ¿Existe alguno que haya quedado grabado en su memoria a través de los años?

Aunque el prestigio de “Cartier” es innegable, considero que es el resultado directo de nuestra labor constante. Mantenernos en el más alto nivel es la mejor forma de honrar esa confianza. La relación con las casas reales fue crucial para establecer nuestros estándares, pues ser proveedor real significaba haber superado las expectativas de los clientes más exigentes. No solo fue un honor, sino una validación de nuestra excelencia.

Sin embargo, la historia que más me marcó ocurrió durante mis inicios en comunicación. Discutía con un proveedor sobre el diseño de un expositor y, al ver el presupuesto, sugerí cambiar materiales para reducir costes. El proveedor respondió de inmediato: “No, esto es “Cartier”. No podemos trabajar por debajo de un umbral de calidad específico”. Que un colaborador externo tuviera tan claro el nivel de excelencia que exige “Cartier” me impactó profundamente. Comprendí que “Cartier” debe garantizar siempre la correspondencia exacta entre valor y coste para que el cliente sienta la legitimidad de su inversión.

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Above Pierre Rainero reflexiona sobre el legado cultural y la relevancia contemporánea de “Cartier”.

En una industria a menudo dictada por tendencias efímeras, “Cartier” permanece fiel a su profundidad cultural. ¿Cómo traslada esa filosofía para conectar con un público global y joven sin sacrificar su integridad artística?

Me alegra que mencione esto, porque la dimensión artística es el centro mismo de la creación en “Cartier”. Aunque somos una Maison comercial, nuestra ambición artística es evidente. Ya en los años 20 y 30, se describía a la tercera generación de “Cartier” como “artesanos comerciantes”. Cada pieza de “Cartier” tiene capas de profundidad; sus formas no nacen del azar, sino de una base de ideas, inspiración e investigación estética. Desde muy temprano, “Cartier” exploró la estética más allá de Occidente, manteniendo una curiosidad infinita por diversas formas de belleza y mecánica.

Respecto a las nuevas generaciones, soy optimista. En un mundo cambiante e incierto, lo auténtico y consistente cobra más valor. Aunque se crea que los jóvenes rechazan lo que sus predecesores amaron, no es del todo cierto. Si una Maison demuestra que sus valores siguen vigentes en la vida contemporánea, la profundidad histórica se convierte en una ventaja. La era digital permite a los jóvenes investigar por cuenta propia nuestra trayectoria, convirtiendo el conocimiento de “Cartier” en una parte integral de su propia cultura personal.

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Above La creatividad de “Cartier” continúa inspirando a coleccionistas de lujo de todas las edades.

Para concluir, “Cartier” ha participado en grandes instituciones, desde el Louvre de Abu Dabi hasta el Museo del Palacio, y pronto en la NGV de Melbourne. ¿Qué probabilidades hay de que una exposición similar llegue al Sudeste Asiático, específicamente a Vietnam?

Es un diálogo continuo con instituciones culturales. La próxima exposición en la National Gallery of Victoria es un proyecto iniciado por el Victoria & Albert Museum de Londres, lo que demuestra que las instituciones colaboran estrechamente. En cada caso, “Cartier” puede ajustar las piezas exhibidas, pero el eje narrativo permanece.

Actualmente, estamos en conversaciones con algunas organizaciones importantes. No obstante, estos proyectos nacen generalmente de las iniciativas de los museos. “Cartier” aporta piezas de su colección propia y facilita el acceso a colecciones privadas, pero la dirección curatorial siempre pertenece al museo. Nuestro papel es ser colaboradores y narradores de esa historia con la mayor profundidad cultural posible.

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