Cover AMES 2026 congrega a cerca de 300 expertos globales para analizar los desafíos económicos de 2026.

Al congregar a casi 300 académicos de unos 30 países y territorios, el encuentro AMES 2026 plantea una interrogante que trasciende los modelos y datos: ¿qué camino elegirá Vietnam para lograr un crecimiento rápido, inteligente y resiliente ante las incertidumbres del futuro con 2026 como eje?

Esa interrogante fue el epicentro del Congreso Asiático de la Sociedad Econométrica —AMES 2026—, celebrado en Hanói a partir del 31 de julio. El evento, organizado conjuntamente por la Sociedad Econométrica, AVSE Global y la Universidad de Comercio, marca la segunda vez que Vietnam acoge esta cita tras la edición de 2024 en Ciudad Ho Chi Minh.

Casi 300 científicos e investigadores de cerca de 30 países y territorios se dieron cita en Hanói. Provenientes de instituciones de prestigio como Harvard, MIT, Columbia, Chicago, Cambridge, la London School of Economics, la Universidad de Tokio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, presentaron más de 250 estudios seleccionados entre los 600 enviados para ser discutidos en seis sesiones plenarias y 63 debates paralelos.

La relevancia de AMES 2026 radica en su contexto: Vietnam se encuentra ante la necesidad de transitar de un modelo económico dependiente de la escala, la mano de obra y la inversión bruta, hacia uno que priorice la productividad, la tecnología y la innovación constante, preparando el terreno para el 2026 y más allá.

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Del crecimiento acelerado al crecimiento inteligente en 2026

En las últimas tres décadas, Vietnam ha recorrido un camino de desarrollo notable. Durante su intervención en AMES 2026, el profesor Nguyen Duc Khuong señaló que el PIB de Vietnam alcanzó los 514.000 millones de USD en 2025, con un crecimiento del 8,2% en la primera mitad de 2026. Estos logros posicionan al país ante la urgencia de redefinir su modelo de desarrollo, poniendo el énfasis en la eficiencia y la innovación.

Este ritmo proporciona confianza, pero también impone nuevos desafíos. La ambición de convertirse en una nación de altos ingresos para 2045 exige que Vietnam genere mayor valor a partir de cada hora de trabajo, cada dólar invertido y cada avance tecnológico logrado desde 2026.

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Above El profesor Nguyen Duc Khuong, presidente de AVSE Global, durante el congreso AMES 2026 celebrado en Hanói.

En AMES 2026, el profesor Nguyen Duc Khuong, investigador principal en la Universidad de Cambridge, definió tres prioridades para Vietnam: elevar la productividad laboral; transformar el modelo de crecimiento basado en avances tecnológicos, digitalización e innovación; y fortalecer las capacidades de las empresas locales mediante ciencia, tecnología y una mayor inversión en investigación y desarrollo hacia 2026.

Estas tres prioridades apuntan a un cambio cualitativo. Una economía que busca un crecimiento inteligente debe poseer la capacidad de crear tecnología propia, fomentar empresas nacionales y transformar el conocimiento en competitividad real.

La econometría actúa como un puente: permite traducir los desafíos del desarrollo en problemas medibles y evaluables. Aunque la distancia entre la investigación académica y las decisiones políticas sigue siendo amplia, la evidencia sólida ayuda a los planificadores a identificar con mayor claridad el impacto de cada elección estratégica en 2026.

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Above Expertos y académicos debaten sobre el futuro económico global en la conferencia AMES 2026.

Según el profesor Khuong, la clave para materializar las políticas radica en construir un ecosistema de datos nacional robusto y actualizado. Este conjunto de datos permite a Vietnam anticipar cambios estructurales y reaccionar ante riesgos globales, como la ruptura de cadenas de suministro o la volatilidad energética, elementos clave del panorama de 2026. Subrayó la colaboración entre el Estado, la comunidad científica y el sector empresarial.

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Lars Peter Hansen y el arte de decidir ante la incertidumbre

El punto culminante de AMES 2026 fue la conferencia Amartya Sen, presentada por el profesor Lars Peter Hansen, de la Universidad de Chicago. Galardonado con el Premio Nobel de Economía en 2013 por su análisis empírico de los precios de los activos, Hansen ofreció una perspectiva sobre los retos de 2026.

Su intervención en Hanói se centró en una cuestión de plena actualidad: ¿cómo debe decidir el ser humano cuando no comprende plenamente los riesgos futuros?

En el día a día, tendemos a agrupar lo desconocido bajo el término “riesgo”. Hansen establece distinciones: el riesgo surge cuando los resultados son inciertos pero las probabilidades conocidas; la ambigüedad aparece con múltiples modelos de probabilidad; y la mala especificación ocurre cuando las propias herramientas de predicción pueden arrojar datos erróneos, un reto latente para la toma de decisiones en 2026.

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Above El profesor Lars Peter Hansen, de la Universidad de Chicago, en su conferencia sobre incertidumbre y decisiones económicas.

Esta distinción es vital para problemas como el cambio climático en 2026. Podemos estimar incrementos de temperatura o daños económicos, pero estas cifras dependen de supuestos y limitaciones de los modelos.

Por ello, Hansen sostiene que las políticas deben considerar escenarios adversos aunque su probabilidad exacta sea desconocida. En ocasiones, actuar con cautela y transparencia sobre los límites de la evidencia científica es preferible a aguardar indefinidamente por más información.

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Above Asistentes a AMES 2026 reflexionan sobre la complejidad de las proyecciones económicas en un mundo incierto.

Esta perspectiva transforma la visión sobre la incertidumbre de 2026: no equivale a impotencia, sino que exige decisiones lo suficientemente flexibles para adaptarse conforme surja nueva información, garantizando solidez frente a modelos iniciales erróneos.

La IA y el riesgo de las respuestas simplistas en 2026

Al margen del congreso, Lars Peter Hansen abordó el impacto de la inteligencia artificial, una tecnología que redefine cómo aprendemos y tomamos decisiones en este 2026.

Según el Nobel, la IA puede ofrecer múltiples enfoques, pero su valor depende del uso crítico humano. Aceptar respuestas sólo por su fluidez puede inducir a error y debilitar el pensamiento independiente.

El mensaje para las nuevas generaciones es claro: fomentar la capacidad de cuestionar constantemente el origen de los datos y la fiabilidad de las conclusiones generadas por los sistemas actuales en 2026.

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Above La integración de la IA en la investigación académica durante los paneles de discusión en AMES 2026.

Este es el espíritu de su investigación: ningún modelo está libre de sesgos y toda predicción exige un escrutinio minucioso. En este 2026, la tecnología asiste, pero la responsabilidad del juicio final recae exclusivamente sobre el usuario.

Ante la rapidez de los cambios tecnológicos, Hansen enfatiza el desarrollo de habilidades de resolución de problemas y adaptabilidad. Mientras las herramientas pueden volverse obsoletas, la capacidad de aprendizaje crítico mantiene un valor duradero y estratégico.

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Above Académicos de diversas nacionalidades reunidos en Hanói para abordar los desafíos globales de 2026.

AMES 2026 se desarrolla entre profundas transformaciones geopolíticas, climáticas y tecnológicas. Estos ámbitos interconectados generan cambios que ninguna nación puede gestionar aisladamente.

El regreso de AMES a Vietnam subraya la creciente integración de los investigadores locales en la comunidad académica global. El objetivo final es consolidar un espacio de diálogo entre la academia, el empresariado y quienes diseñan las políticas públicas para el 2026.

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