Cover Ly Xuan Hai, ex director general de ACB, ha sido nominado para el consejo de administración de TVS en el mercado financiero vietnamita.

La nominación de Ly Xuan Hai, ex director general de ACB, al consejo de administración de Thien Viet Securities (TVS) podría parecer un simple movimiento corporativo. Sin embargo, en un mercado financiero acostumbrado al ritmo del corretaje, el apalancamiento y la mentalidad de rebaño, la llegada de un verdadero banquero plantea una pregunta profunda: ¿qué sucede cuando la disciplina del balance contable regresa a un terreno de juego que prioriza la velocidad?

Durante más de una década, el sector de valores en Vietnam ha evolucionado según una fórmula predecible. El crecimiento ha sido impulsado por el flujo de capital de particulares, amplificado por los préstamos de margen, y la competencia se ha centrado fundamentalmente en las comisiones comerciales. Este modelo resulta sumamente eficaz durante las fases alcistas del mercado financiero, pero se vuelve extremadamente vulnerable cuando el ciclo se invierte.

Sin embargo, tras un cuarto de siglo de desarrollo, Vietnam ya no es un mercado inexperto. Los inversores extranjeros han mantenido una posición de venta neta durante tres años consecutivos (2023 - 2025), tendencia que ha persistido en el primer trimestre de este año. El capital individual no puede sostener el mercado de forma indefinida.

En este intrincado panorama, TVS ha sido durante mucho tiempo una excepción silenciosa.

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Above El desafío en TVS resulta sumamente familiar para Ly Xuan Hai tras su liderazgo en ACB (Fotografía: TVS).

A diferencia de la mayoría de las sociedades de valores, TVS no sustenta su estrategia en el volumen de transacciones. La firma genera sus ingresos principalmente a través de la inversión, un modelo más discreto pero que exige una virtud excepcional: la disciplina en la asignación de capital. En cierto modo, TVS opera como un banco de inversión en miniatura, donde la rentabilidad no surge de la constante “rotación de clientes”, sino de la selección precisa de activos en el momento oportuno y con la estructura adecuada.

Este es, precisamente, el tipo de desafío que resulta familiar para Ly Xuan Hai.

Durante su mandato como director general de ACB entre 2005 y 2012, vinculó su nombre a un balance contable poco convencional. Mientras gran parte del sistema bancario perseguía el crecimiento del crédito, ACB bajo su liderazgo mantuvo altos niveles de efectivo y activos líquidos, consolidando una cartera sumamente diversificada (que incluía oro, divisas y productos financieros complejos) con una prudencia excepcional. Antes de la crisis de 2012, el efectivo y sus equivalentes en ACB superaban los 95.000 miles de millones de dongs, representando un tercio de sus activos totales. Esta cifra no solo destacaba por su magnitud, sino que evidenciaba una elección estratégica: priorizar la capacidad de defensa en un entorno marcado por la incertidumbre.

Como ha demostrado la historia, esta decisión representó tanto una fortaleza como una limitación. Proporcionó a ACB un sólido colchón de seguridad frente a las crisis, pero también impidió que la institución lograra un crecimiento vertiginoso durante los años de bonanza. Este es el precio inherente a cualquier filosofía de gestión de riesgos: sacrificar parte del crecimiento a cambio de garantizar la estabilidad absoluta.

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Above Bajo la dirección de Ly Xuan Hai, ACB mantuvo constantemente elevadas proporciones de efectivo y activos líquidos.

Pero para comprender verdaderamente la trascendencia de este regreso, resulta imperativo situar a Ly Xuan Hai en el contexto más amplio de lo que significa ser un banquero excepcional en el mercado financiero actual.

Según Emmanuel Daniel, fundador y presidente de The Asian Banker, un auténtico banquero no es simplemente un gestor de fondos, sino una figura con el prestigio necesario para movilizar capital, la capacidad narrativa para persuadir a los inversores y la visión para trascender las fronteras. En los albores del siglo XXI, cuando el sistema financiero vietnamita aún se encontraba en sus primeras etapas, Daniel observó que si alguien se acercaba a esta definición, era indudablemente Ly Xuan Hai.

Esta valoración no representaba un mero elogio personal, sino el reflejo de una realidad palpable: en aquel momento, ACB poseía una de las carteras de activos más complejas del sistema bancario vietnamita. No se trataba exclusivamente de una cuestión de escala, sino de una arquitectura sofisticada. La cartera comprendía múltiples clases de activos e instrumentos de inversión, lo que exigía una capacidad de control de riesgos muy superior a los estándares de la industria.

En otras palabras, representaba un enfoque profundamente alineado con las finanzas modernas en un entorno que aún asimilaba los conceptos fundamentales.

Por consiguiente, la llegada de Ly Xuan Hai a TVS no constituye simplemente el retorno de un exbanquero, sino el resurgimiento de una filosofía profunda: concebir el patrimonio como un ecosistema que requiere una organización magistral, no como oportunidades aisladas destinadas a la mera explotación.

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Above El regreso de Ly Xuan Hai a TVS trasciende la simple reaparición de un antiguo banquero (Fotografía: TVS).

Esto resulta particularmente notable en el contexto actual, ya que el mercado bursátil vietnamita atraviesa una fase de transición crucial. Tras años de crecimiento acelerado, el dilema ya no es “cómo crecer más rápido”, sino “cómo asegurar la viabilidad a largo plazo”. Cuando el apalancamiento deja de ser el único motor y el flujo de capital de particulares se vuelve impredecible, la pericia en la asignación de recursos emerge como la verdadera ventaja competitiva del mercado financiero.

Desde esta perspectiva, TVS parece estar apostando por un paradigma distinto: la convicción de que el mercado finalmente recompensará a aquellas instituciones que ejerzan la paciencia y la disciplina.

Sin embargo, este cambio de rumbo no está exento de riesgos. Especialmente en las economías emergentes, resulta sumamente arduo que las filosofías de carácter “conservador” produzcan resultados espectaculares a corto plazo. La constante presión por maximizar la rentabilidad, las elevadas expectativas de los accionistas y la feroz competencia de entidades dispuestas a asumir mayores riesgos pueden opacar cualquier modelo cimentado en la prudencia a los ojos de los inversores.

En términos de valoración bursátil y volumen de transacciones, las acciones de TVS no figuran entre las más atractivas para los especuladores.

Esta es precisamente la misma paradoja que Ly Xuan Hai enfrentó durante su gestión en ACB: aunque su estrategia sea la correcta a largo plazo, es posible enfrentar una subvaloración en el escenario inmediato.

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Above Resulta evidente que TVS está apostando por una estrategia completamente distinta y visionaria (Fotografía: TVS).

Tras su etapa en ACB, la trayectoria de Ly Xuan Hai se distanció del camino tradicional de los exlíderes bancarios. Desde su papel en la reestructuración corporativa de Hoang Anh Gia Lai hasta sus incursiones en el sector manufacturero, ha participado en diversos escenarios, pero rara vez en la cúspide de una gran institución financiera. Si existe un hilo conductor en su carrera, no es la escala de las operaciones, sino su profundo interés por la estructura, la forma en que se organizan los activos y la distribución del riesgo.

Por lo tanto, su integración en TVS representa un regreso menos ostentoso en términos de poder absoluto, pero sumamente elocuente en cuanto a su rol profesional.

En esta nueva etapa, no necesita construir un banco comercial ni participar en la frenética carrera por el crecimiento crediticio. Por el contrario, se enfrenta a un desafío aparentemente más sencillo pero fundamentalmente más complejo: asignar el capital de manera exquisita en un entorno cada vez más volátil.

Se trata de un dilema histórico y conocido.

No obstante, en un ecosistema donde la celeridad ha dejado de ser el único atributo valorado, esta maestría es, sin lugar a dudas, lo que más necesita el mercado financiero moderno.

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