Durante décadas, el palmarés ha sido casi el único lenguaje con el que un atleta se comunica con el público. Sin embargo, una nueva generación de deportistas, incluido Phạm Đăng Quang, demuestra lo contrario: detrás de la gloria hay muchas historias dignas de ser escuchadas sobre quienes se niegan a limitarse a un instante de victoria.
El título de “prodigio” nunca ha sido suficiente para definir a Phạm Đăng Quang, tanto en el Taekwondo como en los diversos caminos que ha emprendido. Aunque admite que al principio no le apasionaba el arte marcial ni poseía una base física privilegiada, sus logros actuales demuestran todo lo contrario sobre la tenacidad de Phạm Đăng Quang.
Al entrar en la entrevista con Tatler Vietnam, Phạm Đăng Quang muestra una compostura serena: rostro serio, mirada concentrada y una postura impecable. Su forma de escuchar y responder con precisión refleja la disciplina de un atleta acostumbrado a la presión de la competición.
Al reflexionar sobre sus 20 años en un deporte que en su infancia “detestaba profundamente”, Phạm Đăng Quang encarna al atleta de la nueva era: alguien que aprende constantemente, desafía los límites impuestos y sigue el “camino recto”.
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Above El atleta de Taekwondo Phạm Đăng Quang viste polo, pantalones, cinta, calcetines y americana de Lacoste.
El pionero de la mentalidad deportiva
¿Cómo comenzó su vínculo con el Taekwondo?
A los cinco años, mi condición física era frágil y era algo tímido, así que mis padres quisieron que practicara artes marciales para mejorar mi salud y mis habilidades sociales. Como mi hermano ya practicaba Taekwondo, me uní a él por comodidad logística.
¿Qué era el Taekwondo para aquel Phạm Đăng Quang de cinco años?
Me parecía un deporte áspero que no encajaba con mi personalidad. De hecho, lo detestaba. Cada vez que tenía que entrar al tatami, mi madre debía prometer al maestro que me diera caramelos (ríe).
¿En qué momento pasó de “detestarlo” a convertirlo en su camino?
Alrededor de los 11 o 12 años, gané el campeonato nacional y fui convocado al equipo de la ciudad. Empezar a generar ingresos con las artes marciales me hizo ser consciente de mi responsabilidad. Aunque, para ser sincero, quizás aún no me apasionaba del todo (ríe).

Above Phạm Đăng Quang viste chaqueta Lacoste, pantalones DO LONG y gafas Mujosh.
¿Cuándo le llamaron “prodigio” y cómo afectó esa etiqueta a su rendimiento?
En 2015, a los 14 años, tras ganar medallas en campeonatos asiáticos y mundiales, la prensa comenzó a llamarme así. Sin embargo, las etiquetas no son mi prioridad. En el Taekwondo existen leyendas vivas, y no puedo permitirme la complacencia. Opté por ignorar el ruido y concentrarme en mis objetivos.
¿Hubo momentos de duda o deseo de rendirse?
Hubo una etapa de estancamiento en resultados, pero de gran avance técnico. A pesar de la frustración por las derrotas internacionales y las restricciones durante la pandemia, cualquier atleta conoce la tentación de abandonar. El verdadero reto para Phạm Đăng Quang no es el premio, sino las lesiones, el miedo a perder la forma y la superación personal constante. Encuentro apoyo en mi familia, maestros y en mis metas inquebrantables.
¿Qué pensaba al correr con la bandera tras ganar en los SEA Games 32?
Lo primero fue un alivio inmenso (ríe). Demostré que quienes dudaban de Phạm Đăng Quang estaban equivocados. Vietnam llevaba ocho años sin oro masculino en combate. Romper esa barrera mental fue clave; ahora, las nuevas generaciones compiten con mayor confianza. Me gusta pensar que soy un “pionero mental” para los jóvenes deportistas de nuestro país.
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Above Phạm Đăng Quang posa con elegancia vistiendo piezas de Lacoste y complementos de DO LONG.
No me gusta la mentalidad de rendirse antes de luchar. Quería ganar y lo conseguí.
Ha dicho que “en un mundo ruidoso, el arte marcial enseña a quedarse quieto”. ¿Cómo aplica esto en un combate de alta velocidad?
El Taekwondo requiere rapidez, pero mi estrategia de “estar quieto” es mi marca personal. Al no tener una base física prodigiosa, compenso con observación y análisis. Me quedo quieto para leer los movimientos del rival. Si mi mente está firme, el golpe será preciso. La calma mental es la base de mi ataque.
¿Qué necesita el deporte vietnamita para seguir progresando?
Tenemos gran apoyo estatal y tecnológico, pero necesitamos profundizar en la psicología y nutrición deportiva. Aún nos falta especialización profunda en estos campos para llevar el rendimiento de atletas como Phạm Đăng Quang al siguiente nivel global.

Above Phạm Đăng Quang luce un blazer Lacoste, demostrando una faceta sofisticada fuera del tatami.
Independientemente de la rapidez del oponente, una mente serena permite ejecutar golpes con absoluta precisión.
¿Qué consejos daría a un deportista vietnamita que compite a nivel internacional?
La etiqueta profesional es vital. Cuando competimos en el extranjero, representamos a Vietnam, no solo a nuestra persona. Phạm Đăng Quang siempre cuida su actitud desde el primer momento. En lo técnico, la preparación anticipada, el ajuste al entorno y el equilibrio emocional son innegociables para alcanzar la excelencia.
Ampliando los horizontes del camino
¿Por qué un artista marcial decide aprender lenguaje de señas?
Tras una lesión grave en la mano el año pasado, tuve mucho tiempo libre durante la rehabilitación. Siempre he querido que el Taekwondo sea inclusivo para la comunidad de personas sordas. Para lograrlo, primero debía aprender a comunicarme con ellos. Aproveché ese tiempo para aprender este nuevo idioma, cumpliendo un propósito personal de empatía y servicio.

Above El atleta Phạm Đăng Quang explora nuevos caminos de aprendizaje, más allá del entrenamiento físico tradicional.
Recientemente ha explorado el modelaje y la traducción. ¿Qué le motiva?
El dominio del inglés me ha permitido servir como intérprete en eventos, una faceta que disfruto mucho. En cuanto al modelaje, es una experiencia nueva que me permite descubrir otras facetas de mi personalidad sin descuidar el Taekwondo. Phạm Đăng Quang es alguien que no teme al fracaso. Explorar nuevos ámbitos me ayuda a entender mejor quién soy y qué quiero lograr.
¿Cómo ve Phạm Đăng Quang el futuro tras 20 años de trayectoria?
El Taekwondo me ha formado y me ha dado todo. Aunque el camino del competidor tiene fin, mi relación con el arte marcial continuará a través de la enseñanza y la creación de contenido, para seguir difundiendo sus valores. Todo cambia, excepto la esencia de seguir aprendiendo.
Artículo publicado originalmente en Tatler Vietnam, edición de junio de 2026.
CRÉDITOS
Protagonistas: Thanh Vũ, Hà Thị Hạnh, Phạm Đăng Quang, Nguyễn Thanh Thùy | Redactora jefa: Nikita Chu | Fotógrafo: Trí Nguyễn | Estilista: Long Ngọc | Moda: Lacoste, FANCì CLUB, DO LONG, HAO TANG | Accesorios: Mujosh | Equipamiento deportivo: Active Fox
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