Como líder de la undécima generación de una dinastía cristalera con 270 años de historia, Maximilian Riedel reflexiona sobre el diseño, la disciplina y las realidades de guiar la marca Riedel en tiempos de cambio
Maximilian Riedel entra al vestíbulo del hotel con una innegable seguridad. Luciendo exactamente como en sus retratos publicitarios, encarna a la perfección al custodio moderno de una dinastía histórica: impecablemente vestido, sumamente observador y del todo sereno, a pesar de haber aterrizado apenas unas horas antes. Transmite el aura de un hombre definido por la disciplina, la excelencia y el liderazgo.
La conversación comienza, de manera oportuna, con el objeto que ha forjado el trabajo de generaciones en su familia: la copa. Para la marca Riedel, una copa de vino no es un simple recipiente, sino un comunicador silencioso que define cómo se percibe el vino; un sistema de alta fidelidad que resalta sus matices. “Nadie bebe de la botella”, afirma, y de ahí se desprende una filosofía más profunda: cada botella, sin importar su precio, merece absoluto respeto. El propósito de la copa no es alterar el vino, sino revelar su máxima expresión. El enfoque de diseño de Riedel, explica, se basa en adaptar cada copa al ADN de la variedad de uva para potenciar plenamente sus cualidades.
Por si se lo perdió: Exclusiva: Sklo presenta la primera copa de vino diseñada localmente en Singapur junto a la Asociación de Sommeliers de Singapur

Above El visionario de la marca Riedel, Maximilian J. Riedel (Foto: Instagram)
Atribuye a su abuelo, Claus Josef Riedel, el mérito de haber sido pionero en la copa de vino moderna. Fue Claus Josef quien eliminó los cortes decorativos en favor del principio de la escuela Bauhaus, donde la forma sigue a la función: menos es más, y cada copa es elegante, minimalista y decididamente funcional. Su padre, Georg Riedel, continuó esa evolución, profundizando en el diseño específico para cada tipo de uva y demostrando cómo la forma influye en la percepción.
¿Qué define, entonces, el liderazgo de Maximilian Riedel? Al frente de una empresa que este año celebra su 270º aniversario, no se muestra nostálgico ni complaciente. La competencia, asegura, siempre ha existido, y así debe ser. Al igual que sus predecesores se enfrentaron a rivales como Waterford, Baccarat, Steuben y Rosenthal, él se enfrenta hoy a sus propios desafíos. Entiende que la longevidad exige vigilancia constante. Es un motivo para esforzarse aún más.
Destaca colaboraciones como las copas para Coca-Cola y Nespresso como parte de una estrategia diversificada, asegurando así la solidez de la empresa en diferentes frentes. La sostenibilidad también ocupa un lugar central. No es una ocurrencia pasajera ni una táctica de lavado de imagen, sino una absoluta necesidad industrial. Cita el cristal de plomo como ejemplo: aunque apreciado por su brillo y resonancia, los riesgos para la salud lo hacían insostenible. Riedel fue la primera marca en abandonarlo. Hoy surgen nuevos retos. La producción de vidrio depende del gas y la electricidad, y la escasez actual genera presiones constantes. Habla de ello sin autocompasión, reconociéndolo simplemente como las realidades del liderazgo en cualquier época.
Leer más: El aclamado sommelier Reeze Choi presenta Project 933 junto a la bodega japonesa Vinoble Vineyard

Above Sobre la idea de una copa universal, Maximilian J. Riedel es categórico: simplemente no existe
Habiéndose incorporado al negocio hace tres décadas y tras asumir el cargo de director ejecutivo y presidente en 2013, Maximilian equilibra la continuidad con la determinación. Habla con gran afecto sobre la extensa gama de productos de la compañía —alrededor de 1.000 referencias—, pero no duda en retirar las líneas que ya no tienen demanda en el mercado. Si una serie pierde relevancia, se elimina. Es posible que estas decisiones no resulten fascinantes, pero definen un liderazgo verdaderamente eficaz.
Se muestra igualmente pragmático respecto a la comunicación. Considera que las ferias comerciales y el networking tradicional han perdido parte de su peso. Recuerda su etapa en Nueva York en 2007, donde el dueño de una licorería del barrio le animó a ver Facebook no como una novedad, sino como una herramienta comercial sumamente seria. Aquel propietario era Gary Vaynerchuk, quien más tarde transformaría el negocio familiar Wine Library a través de internet. La lección perduró. Hoy en día, con más de 600.000 seguidores en Instagram, Riedel reconoce la importancia de conectar con el público allí donde se encuentra.
Este instinto para la innovación práctica resulta evidente en la O Series, la colección de copas sin tallo de Riedel. Concebida durante su estancia en un pequeño apartamento neoyorquino, donde el espacio de almacenamiento era limitado, presenta un diseño apilable, versátil y sumamente elegante. Desde entonces, esta colección se ha convertido en un rotundo éxito a nivel mundial.
¿Qué mantiene a la empresa a la vanguardia? Riedel señala cuatro pilares fundamentales: una sólida distribución, una logística eficiente, un equipo de ventas altamente capacitado y plataformas de comercio electrónico actualizadas. Estos elementos, asegura, conforman la infraestructura del éxito contemporáneo. Al mismo tiempo, el negocio ha ampliado su modelo. Aunque el vino sigue siendo el núcleo central, los cambiantes patrones de consumo exigen agilidad y diversificación.
Al mencionar la idea de una copa universal, se muestra categórico: para él, sencillamente no existe. Sostiene que, frente a frente, una copa diseñada con mayor esmero siempre prevalecerá. Servir el vino adecuadamente es una cuestión de respeto, tanto hacia el propio vino como hacia la experiencia. Si bien este nivel de refinamiento puede tener un precio, señala que existen opciones accesibles, citando las series Overture y Grape. El objetivo no radica en la extravagancia, sino en garantizar que el buen diseño de Riedel se mantenga al alcance de los conocedores.
En él se percibe un constante impulso hacia adelante. Está atento a los cambios antes de que se consoliden por completo. Esto resulta evidente en su último proyecto: la copa All American Bourbon. Diseñada para resaltar el perfil aromático y gustativo de este destilado —desde el roble ahumado hasta la vainilla, el caramelo y las especias—, representa una nueva dirección. Aunque su lanzamiento se retrasó por la pandemia y llega en un momento en que los licores oscuros gozan de menor popularidad, mantiene el optimismo. Cuenta que la gente le comenta a menudo que las copas Riedel les llevaron a apreciar verdaderamente el vino. Quizás, sugiere, lo mismo acabe sucediendo con el bourbon.
Al concluir la conversación, queda claro que a la empresa Riedel no la define únicamente su legado histórico. Maximilian tiene la firme intención de mantenerse a la vanguardia. Los recientes lanzamientos —como la serie Bar Rituals para bartenders, así como las colecciones Vitis y Riedel Bellorotondo— reflejan este incesante dinamismo. A sus 270 años, la compañía sigue mirando hacia el futuro y mostrándose decididamente competitiva. La herencia puede abrir la puerta, pero son el liderazgo y la visión los que garantizan permanecer en la cima.
Credits
Images: Tan Chin Fan




