Cover El director gerente del grupo The Hour Glass, Michael Tay, junto a Ohno y François-Paul Journe

Desde un taller clandestino en Nagano, Shin Ohno, un talentoso relojero, emerge como la nueva voz de la alta relojería independiente japonesa

Para la mayoría, la quietud del invierno en Nagano es un vacío sensorial. Para Shin Ohno, es un plano mecánico. El relojero de 34 años, recientemente coronado como ganador del FP Journe Young Talent Competition, observa un arroyo congelado y ve una paradoja. “En la nieve, un arroyo parece profundamente simple y estático”, explica Ohno. “Sin embargo, al observarlo con atención, el agua se mueve en patrones intrincados”.

Comprendo que la fuente de esa quietud reside en esta armonía entre lo que él denomina “simplicidad superficial” y “complejidad interior”. Es esta filosofía la que define su obra maestra, el Fuyu-Geshiki (Paisaje invernal), una creación de tal ambición que parece casi imposible que haya nacido en un modesto apartamento en Matsumoto, forjada por el ingenio de Ohno.

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Above El relojero independiente japonés Shin Ohno

Mientras trabajaba como ingeniero en Seiko Epson durante el día, Ohno pasó 11 meses en un taller clandestino, operando una máquina CNC de escritorio y un torno de relojero tratando de no molestar a sus vecinos. Su camino hacia la independencia fue forjado por una rutina agotadora que comenzaba a las 5 de la mañana y terminaba con noches de trabajo intenso frente al banco de pruebas.

“Me impulsaba una curiosidad y una convicción puras: saber que, si lograba fabricarlo, sería algo verdaderamente extraordinario”, comenta Ohno sobre aquellas horas solitarias de este talentoso relojero.

Sin una escuela de relojería tradicional que lo guiara, confió en YouTube y en una determinación inquebrantable, aunque la realidad física del oficio resultó ser un desafío humilde. “Ajustar el espiral fue lo más difícil”, afirma. “Me di cuenta de lo complicado que es entrenar tanto las manos como la vista por cuenta propia. El camino de Ohno demuestra una gran maestría”.

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Photo 1 of 2 A pesar de su complejidad mecánica, el Fuyu-Geshiki creado por Ohno presenta una esfera minimalista
Photo 2 of 2 El modelo Fuyu-Geshiki incorpora un tourbillon además de una grande y petite sonnerie

El Fuyu-Geshiki es un alarde de técnica, que alberga un tourbillon junto a una grande sonnerie y una petite sonnerie, además de una repetición de minutos creada por Ohno.

Ohno diseñó específicamente el movimiento para establecer un contraste claro entre el acabado tranquilo y sobrio de los puentes y la compleja coreografía mecánica subyacente. El mecanismo de sonería no es meramente funcional; es una interpretación acústica de la naturaleza, afinada para evocar el sonido de un arroyo y el viento atravesando un paisaje invernal.

El reloj de Ohno es una pieza híbrida que funciona tanto como reloj de bolsillo como pequeño reloj de sobremesa cuando se aloja en su marco de ébano y latón. Cada detalle alimenta la narrativa invernal. Los gongs están fabricados con cuerda de piano para lograr un tono suave y meditativo que recuerda al agua fluyendo y al viento frío. Para garantizar la fiabilidad, Ohno integró una construcción modular y un sistema de seguridad de ingeniería que desconecta la sonería cuando la energía es baja, un sutil guiño a su formación en ingeniería de precisión.

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Above El sobrio acabado de los puentes del reloj de Ohno oculta una compleja coreografía mecánica

En un momento dado, ante un plazo de un año, Ohno consideró simplificar el mecanismo para asegurar que pudiera completar la pieza a tiempo. Sin embargo, se dio cuenta rápidamente de que el proceso se volvía “doloroso en lugar de gratificante” cuando ya no era fiel a su potencial como relojero.

“Una obra comprometida carece de valor real”, insiste Ohno. “En ese sentido, fue crucial para mí superar mis propios límites”.

Si bien la beca de 50.000 francos suizos ofrece un trampolín hacia la independencia a tiempo completo, Ohno mantiene los pies en la tierra. “Creo que todavía estoy a mitad de mi viaje”, dice, mientras planea seguir refinando sus habilidades.

Para Ohno, el premio confirma que dedicar el alma al oficio es el único camino posible. Su consejo final para la próxima generación de relojeros es característicamente intransigente: “Nunca cedan. Crear algo mediante concesiones le roba a la obra toda su alegría”.

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