Inspirado en el icónico modelo de 1929, el Neo Frame Jumping Hour de Audemars Piguet combina la estética clásica con la tecnología de vanguardia característica de Le Brassus.
En Le Brassus, en febrero de 2026, Audemars Piguet reafirmó su posición como una de las maisons más hábiles en entrelazar el pasado y el futuro. En esta ocasión, la manufactura suiza de Alta Relojería presentó el Neo Frame Jumping Hour, un reloj rectangular inspirado en la corriente Streamline Moderne, que marca el debut del Calibre 7122, el primer movimiento automático de hora saltante desarrollado íntegramente por Audemars Piguet.
A primera vista, esta pieza cautiva de inmediato por su combinación de oro rosa y cristal de zafiro que enmarca su esfera. Pero más allá de su estética vintage moderna, el Neo Frame Jumping Hour de Audemars Piguet es una declaración de cómo la tradición relojera puede seguir evolucionando a través de la tecnología y de un enfoque de diseño contemporáneo, un espíritu que ha formado parte del ADN de la marca durante más de 150 años.

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Inspirado en el pasado, concebido para el presente
Audemars Piguet es reconocida por explorar sus archivos y reinterpretarlos con un lenguaje contemporáneo. El Neo Frame Jumping Hour se inspira en un modelo de 1929, el premodelo 1271, que se sitúa en la encrucijada de la arquitectura, el arte y la relojería. A partir de ahí, nace una nueva interpretación que revive los códigos de diseño de la década de 1930, pero ejecutada con la tecnología de manufactura más avanzada. Cada detalle está acabado a mano siguiendo la tradición de su exquisito savoir-faire, lo que convierte a este reloj en un símbolo donde convergen la experimentación audaz, el respeto por la historia y la innovación continua.
Streamline Moderne: líneas y curvas en perfecta armonía
El premodelo 1271 se inspiró en el movimiento Streamline Moderne, una vertiente tardía del art déco que floreció en Estados Unidos durante el periodo de entreguerras. Este estilo celebraba el minimalismo, basándose en las formas aerodinámicas de trenes y barcos, símbolos de velocidad y modernidad en aquella época. Sus sellos distintivos son las líneas alargadas, las esquinas redondeadas, las curvas suaves y el uso de materiales modernos.
Esta herencia estética encuentra hoy su eco en el Neo Frame Jumping Hour. Como afirmó Ilaria Resta, directora ejecutiva de Audemars Piguet, este modelo encarna la filosofía de la maison: arraigada en el pasado, pero siempre con la mirada puesta en el futuro.

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Dos tonos, una declaración de elegancia
Con unas dimensiones de 32,6 mm por 34 mm, el Neo Frame Jumping Hour adopta el lenguaje visual del premodelo 1271 en una forma más contemporánea. La caja rectangular de oro rosa de 18 quilates está decorada con ocho gallones en cada lado, que se extienden para formar asas puntiagudas que evocan un movimiento aerodinámico. Este motivo se ejecuta con suma precisión mediante mecanizado CNC y se repite en el fondo de la caja, la corona y la masa oscilante.
La esfera presenta un moderno diseño bicolor: un cristal de zafiro con revestimiento de PVD negro y dos ventanillas con marco dorado que muestran las horas y los minutos en color blanco sobre fondo negro. La emblemática firma de Audemars Piguet aparece elegantemente a las 6 en punto, elaborada en oro rosa.
Resulta fascinante que, tras esta impresión minimalista, se oculte un importante desafío técnico. A diferencia de los modelos históricos con esferas de metal, esta nueva versión utiliza cristal de zafiro para la esfera, al tiempo que mantiene una hermeticidad de hasta 20 metros, una proeza que requiere una técnica de ensamblaje especial en la que la placa de la esfera se adhiere al zafiro y luego se atornilla a la caja.
El reloj se acompaña de una correa de piel de becerro negra texturizada, diseñada especialmente por el equipo creativo de Audemars Piguet para integrarse a la perfección con la caja y realzar su esencia vintage moderna.

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Calibre 7122: un nuevo capítulo para Audemars Piguet
En el corazón del Neo Frame Jumping Hour se encuentra el Calibre 7122, el primer movimiento automático de hora saltante de Audemars Piguet. Basado en el Calibre 7121 utilizado en el Royal Oak “Jumbo”, fue desarrollado íntegramente de manera interna y combina un sistema instantáneo de hora saltante con minutos de avance progresivo.
Con una reserva de marcha de 52 horas, el Calibre 7122 cuenta con un sistema patentado de absorción de impactos que evita que el mecanismo salte de forma accidental. El disco de las horas está fabricado en titanio para una mayor durabilidad, mientras que el de los minutos es de una aleación de cobre. A través del fondo de cristal de zafiro, sus poseedores pueden admirar los acabados de Alta Relojería, como las Côtes de Genève y el cepillado satinado, así como una masa oscilante acanalada diseñada especialmente para esta pieza.
Sebastian Vivas, director del Museo y Patrimonio de Audemars Piguet, calificó al reloj como un tributo al papel pionero de la marca en el desarrollo de la complicación de hora saltante desde la década de 1920, ahora con el zafiro como protagonista y no solo como una barrera protectora.

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La hora saltante: una tradición relojera en constante evolución
El concepto de hora saltante sustituye las manecillas tradicionales por números que “saltan” cada 60 minutos. Este sistema apareció por primera vez hacia 1650 en los relojes nocturnos y más tarde se adaptó a los relojes de bolsillo para mejorar su legibilidad. En el periodo de entreguerras, esta complicación se popularizó por su apariencia moderna y su funcionalidad.
Audemars Piguet desempeñó un papel crucial en esta historia. Entre 1924 y 1951, la maison comercializó cientos de relojes con esta complicación en una gran variedad de diseños, incluido el icónico premodelo 1271 que inspiró el Neo Frame Jumping Hour.
Tras desvanecerse durante la Segunda Guerra Mundial, la hora saltante recuperó su antiguo esplendor durante la Era Espacial y experimentó un verdadero renacimiento en la década de 1990, cuando Audemars Piguet la combinó con un mecanismo de repetición de minutos.
Ahora, con el Neo Frame Jumping Hour, Audemars Piguet reafirma que la tradición relojera no es estática. Se trata de un legado en constante movimiento, reinterpretado, perfeccionado y proyectado hacia el futuro a través de la innovación técnica y la sensibilidad estética. Es, al mismo tiempo, un homenaje al pasado y una firme declaración sobre el futuro del tiempo.
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