El espíritu, la identidad y la pasión que dan sentido al legado “Sukosol” según Krissada Sukosol Clapp, el “hijo menor” de la familia.
La imagen que muchos tienen de Krissada Sukosol Clapp es la de “Noi Pru”, el cantante y versátil actor galardonado con el premio Suphannahong al mejor actor de reparto por la película Khun Pan en 2016. Sin embargo, volvió a ser noticia cuando fusionó su experiencia, identidad, pasión y la propiedad familiar junto al río en Bangkok para crear The Siam Bangkok. Más que un hotel, es un espacio donde convergen el arte, la cultura tailandesa y el espíritu de la familia Krissada.
Para él, el legado familiar no es simplemente una cuestión de negocios o patrimonio, sino la suma de experiencias, identidad y pasiones que confieren un propósito a la vida.

Above La familia Sukosol en tres generaciones: (sentados, desde la izquierda) Marisa Sukosol Nunbhakdi, Kamala Sukosol, Daranee Sukosol Clapp; (de pie, desde la izquierda) Krissada Sukosol Clapp, Kamol Sukosol Clapp, Dejjutha Sukosol Clapp (Imagen: Termsit Siripanich / Tatler Thailand).
LECCIONES A TRAVÉS DE LA EXPERIENCIA DE KRISSADA
Krissada es el hijo menor de Kamala Sukosol, reconocido por sus hermanos y familiares como el “consentido de mamá”. Aunque ríe cada vez que le bromean sobre los privilegios que recibe, incluido el apoyo para fundar este hotel, insiste en que su madre ha sido siempre justa con todos sus hijos. A pesar de que Kamala es vista como el núcleo familiar, Krissada reconoce la gran influencia de su padre en la forja de su disciplina, humildad y respeto hacia los demás. Al ver que sus hijos crecían con muchas facilidades, su padre les enseñó que la vida no debía ser fácil, llegando incluso a enviar a Krissada a practicar deportes con jóvenes mayores para que aprendiera a esforzarse por mejorar constantemente.
“Mi madre nos enseñó con el ejemplo; es una mujer fuerte y decidida, mientras que mi padre nos inculcó la disciplina y la igualdad”, afirma Krissada. Esas lecciones le han enseñado a no asumir que nada es gratuito por el simple hecho de llevar un apellido, y que al emprender algo, uno debe demostrar su propia valía.

Above Además de su talento musical y actoral, Krissada ha puesto su refinado gusto al servicio del hotel para competir con orgullo contra establecimientos de lujo de clase mundial (Imagen: Termsit Siripanich / Tatler Thailand).
UN HOTEL CON ALMA
Dicha convicción fue puesta a prueba cuando Krissada construyó The Siam Bangkok, un hotel de 39 habitaciones que debía competir contra marcas globales sin el respaldo de una cadena hotelera masiva desde el primer día. Él infundió toda su pasión y personalidad en el proyecto, incorporando obras de arte, colecciones privadas, un ring de boxeo tailandés e incluso espacios dedicados al arte del tatuaje sagrado (Sak Yant). “Llamé al hotel The Siam porque quería mostrar la cultura y el alma tailandesa en su máxima profundidad”. Este lugar no es solo una representación de la familia Sukosol o un legado, sino algo de lo que cualquier tailandés puede sentirse orgulloso.
Leer más: The Siam

Above The Siam Bangkok, diseñado por Krissada junto al renombrado arquitecto Bill Bensley, se inspira en el Museo de Orsay de París (Imagen: The Siam Bangkok).
LA CONFIANZA COMO LEGADO
Aunque el arte y la música han sido parte de la familia Sukosol durante décadas, Krissada no espera que la próxima generación siga necesariamente sus pasos. Lo que él desea preservar es la autenticidad, la sencillez y la fiabilidad. Para él, los herederos no necesitan hacer lo mismo que sus predecesores; basta con que mantengan esos valores esenciales. Incluso si eligen crear nuevas empresas o recorrer caminos diferentes, pueden llevar consigo la identidad de los “Sukosol”.
Krissada ve su vida y la de la familia Sukosol bajo el lema “My Way”, un camino propio donde se valora el esfuerzo por encima de la obsesión por el éxito. En el mundo real, no todos los sueños se materializan, pero el simple hecho de caminar hacia ellos con determinación tiene un valor incalculable.

Above Krissada ve su vida y la de su familia a través de la filosofía “My Way”, donde el esfuerzo constante es lo primordial (Imagen: Termsit Siripanich / Tatler Thailand).
El “alma” según Krissada no consiste en transmitir una receta familiar de éxito, sino en fomentar el valor de tener pasiones propias y crear algo lo suficientemente real como para que otros puedan sentirlo. Un legado vivo no implica que las nuevas generaciones repitan todo igual, sino que tengan el coraje de innovar manteniendo el corazón de la familia.
Mi madre nos enseñó con el ejemplo… pero mi padre fue quien nos enseñó sobre disciplina e igualdad.
Leer más:




