La majestuosa Machu Picchu en Perú es solo una de las maravillas que descubrieron los miembros de la comunidad Tatler, Calvin Wang y Vincent Raffin, durante su viaje por el país.
El tren Belmond Andean Explorer serpentea por las tierras altas de Perú, conectando Cusco, Puno y Arequipa a altitudes que oscilan entre los 2.500 y los 5.000 metros sobre el nivel del mar. En abril, los cofundadores de la marca de joyería con sede en Hong Kong, Calvin Wang y Vincent Raffin, se embarcaron en esta aventura con un objetivo sencillo: bajar el ritmo. “Este viaje había permanecido en lo más alto de nuestra lista de deseos durante años”, comenta Wang. El célebre tren, que sirvió como base para la pareja durante tres días, los llevó a través de un paisaje de contrastes abrumadores: desde breves destellos de la vida cotidiana andina junto a las vías y restos de asentamientos antiguos hasta el silencio absoluto de los pasos montañosos más remotos de Perú.
Fuera del tren, recorrieron las ruinas del sitio religioso inca de Raqch’i, caminaron por las orillas del lago Titicaca y se aventuraron en la isla de Taquile, hogar de una tradición de tejido reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En el lago, conocieron a miembros de la comunidad indígena Uros, cuya técnica de construcción de islas flotantes con juncos de totora es anterior al imperio inca. Por la noche, detenidos en la remota estación de Saracocha en Perú, contemplaron la Vía Láctea, visible a simple vista. Tatler recorre su viaje por este país sudamericano.

Above Habitantes de la isla de Taquile en el lago Titicaca, famosa en Perú por su arte textil (Fotografía: cortesía de Wang y Raffin)














