Criado en la realeza de la moda, Greg Lauren aprendió de Cary Grant y ha pasado una década creando piezas únicas. En una reciente exposición en Sotheby’s Hong Kong, el diseñador demuestra que el Greg Lauren más perdurable no lo dicta la tendencia, sino el tiempo.
En mayo, Sotheby’s Hong Kong presentó “Ozymandias: Myths of the Near Future”, una exposición que conectaba esculturas antiguas, arte contemporáneo y música, todo ello unido por el hilo conductor de la obra de Greg Lauren. La muestra, cuyo título se inspira en el soneto de 1818 del poeta inglés Percy Bysshe Shelley, emparejó los diseños de archivo de Lauren, confeccionados con tejidos vintage reutilizados, con retratos de maestros de los siglos XIX y XX, como Eugène Carrière y Émile Antoine Bourdelle. También se exhibieron fragmentos de bustos griegos, romanos y egipcios, invitando al espectador a imaginar a estas figuras históricas vestidas con las creaciones de Greg Lauren.
“El tema nació de mi fascinación por la belleza de la decadencia”, explica Nicolas Chow, presidente de Sotheby’s Asia y gran admirador de la trayectoria de Greg Lauren. “La ambición era organizar una exposición multidisciplinar e integrar la moda de Lauren en ese relato para expresar la condición humana: el equipaje que cargamos, las cicatrices y la belleza de las mismas”.

Above Diseño de Greg Lauren expuesto junto a los jeroglíficos de Hattusa (2011), fotografiado por Domingo Milella (Foto cortesía de Sotheby’s Hong Kong)
Este encuentro entre mundos refleja el deseo de Greg Lauren de crear sin las limitaciones de la industria de la moda actual. “El arte a menudo requiere tiempo para ser apreciado y comprendido”, confiesa a Tatler durante la vista previa de la exposición. “Agradezco que mi trabajo sea valorado de esa manera. Ver a verdaderos coleccionistas, como Nicolas, que coleccionan piezas de Greg Lauren como si fueran obras de arte, me convenció de participar en esta muestra”.
La estética de Lauren fue moldeada por su entorno: es hijo de Jerry Lauren, director de moda masculina de Ralph Lauren, y sobrino del propio Ralph. Crecer en ese ambiente le dio más que una lección de artesanía; le enseñó que el estilo consiste en cómo se integran los elementos. Considera a Cary Grant, el actor conocido por su impecable sastrería, una influencia directa. El estilo del actor le ayudó a entender que lo que define el estilo de una persona no es la ropa, sino quién la lleva. “Viéndolo de niño, entendí por qué su caminar era tan cautivador: era el movimiento de los pantalones, la caída de la chaqueta y su forma de conducirse”.

Above Greg Lauren y Ralph Lauren durante la inauguración de la muestra de arte de Greg Lauren en la galería Stricoff Fine Art de Nueva York (Foto: J. Vespa/WireImage)

Above El diseñador Greg Lauren durante un evento de moda y arte (Foto: Desiree Navarro/WireImage)
Greg Lauren comenzó a explorar su estilo personal a través del arte; en 2009, organizó en Nueva York la exposición “Alteration”, para la cual construyó trajes de papel washi japonés, arrugados para lograr un aspecto desgastado. Esta fascinación por lo antiguo y lo vivido se trasladó al lanzamiento de su marca homónima en 2011, donde tejidos vintage, tiendas de campaña militares y trajes antiguos se convirtieron en piezas clave de Greg Lauren.
“Una prenda vintage tiene alma; cuenta la historia de algo o alguien que existió antes”, comenta. “No solo quería heredar esa historia, sino deconstruirla y convertirla en algo nuevo”. La exposición reunió medio centenar de piezas de Greg Lauren de la última década. Entre ellas, la chaqueta “Duffle Bag”, una creación constante en su carrera, construida a partir de una bolsa de lona de la Segunda Guerra Mundial y fragmentos de mantas. Conserva detalles originales de la bolsa, como las correas, reubicadas en la espalda de la prenda final.
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Above Un look de la colección primavera-verano 2016 de Greg Lauren (Foto: Victor VIRGILE/Gamma-Rapho vía Getty Images)

Above Detalle de la exposición Ozymandias: Myths of the Near Future centrada en Greg Lauren (Foto cortesía de Sotheby’s Hong Kong)
Junto a la chaqueta colgaba una fotografía: “Hattusa Hieroglyphs” (2011), del fotógrafo Domingo Milella, que captura una inscripción hallada en la actual Turquía. Greg Lauren describe la imagen como “una geología de erosión lenta; un estudio sobre la belleza de la imperfección”. Esta roca desgastada es un reflejo de su propia práctica: tanto la fotografía como la moda de Greg Lauren llevan huellas de la historia, moldeadas por el paso del tiempo.
La muestra también incluyó primeras ediciones de libros, como “Oliver Twist” de Charles Dickens, una inspiración vital para Greg Lauren. “Aprendí a vestir como Cary Grant pero me sentía más como Oliver Twist”, dice Lauren, cuyos diseños destructurados han lucido estrellas como Pedro Pascal y Chris Hemsworth. En las adaptaciones cinematográficas de la novela, el vestuario de Twist, con camisas deshilachadas y holgadas, resulta fundamental para retratar su vida nómada.

Above Fotograma de la película “Oliver Twist” (2005) de Roman Polanski (Foto: IMDB)

Above La característica chaqueta “Oliver” diseñada por Greg Lauren (Foto: Instagram de Greg Lauren)
Esa estética define gran parte del trabajo de Greg Lauren, especialmente en la chaqueta “Oliver”. Inspirada en la parte superior de un traje clásico, la pieza juega con diferentes niveles de desvanecimiento y pliegues, con paneles que simulan un chaleco. El diseño surgió de un “error afortunado” de Greg Lauren: “Tras lavar la lana, la chaqueta encogió tanto que no cerraba al frente. Pensé: ¿y si le añado lo que parece un chaleco para rellenarla?”. Lauren se enorgullece de un proceso que fluye orgánicamente, pues considera que, como artista, debe dejar que sus piezas evolucionen.

Above Vista general de la exposición de Greg Lauren en la sede de Sotheby’s Hong Kong
Cada arquetipo que Greg Lauren revisita —el traje de tres piezas, la chaqueta de trabajo, la camiseta de béisbol— llega con sus propias connotaciones. A través de procesos de desgaste, Lauren suaviza esas jerarquías, logrando que un traje antiguo deje de representar autoridad o riqueza para convertirse en algo mucho más ambiguo y personal.
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“No pretendo decirle a nadie cómo debe vestir”, señala. El trabajo de Greg Lauren elude los engranajes tradicionales de la industria —logos, tendencias fugaces y rotación estacional— en favor de la esencia emocional de una prenda vivida. Lauren cree que ese peso histórico es algo que el diseño por sí solo no puede replicar. “Las imperfecciones se convierten en parte del proceso”, concluye. “Creo que las prendas tienen la capacidad de evocar sentimientos, provocar reflexiones y, además, verse extraordinarias. Para mí, la obra de Greg Lauren es arte”.
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