Seis mujeres de alto rendimiento en Asia comparten los hábitos de bienestar que realmente sostienen su éxito: descanso, límites, analíticas y alimentación real.
En las redes sociales, la longevidad se ha vuelto una tendencia superficial. Vemos terapias de oxígeno hiperbárico, péptidos, goteros de NAD+, monitores de glucosa, paneles de luz roja y suplementos presentados como el nuevo kit de herramientas para vivir más y rendir mejor. Algunas intervenciones prometen resultados, mientras que otras están aún en fases iniciales. Aunque pueden ser útiles en el contexto clínico adecuado, cuanto más se satura el mundo del “wellness”, más fácil resulta pasar por alto los hábitos que son menos glamurosos, pero mucho más fundamentales.
A principios de este mes, acudí a Lanserhof en Sylt, Alemania, uno de los centros de “medical wellness” más destacados del mundo, para seguir un programa de longevidad enfocado en chequeos básicos y optimización de la salud. Llegué pensando en cómo optimizar mi rendimiento, pero me fui con algo mucho más impactante: el descubrimiento de que padezco una enfermedad autoinmune incurable.
Fue aterrador, pero también empoderador. Detectarla a tiempo me brinda la oportunidad de responder con celeridad y aumenta las probabilidades de remisión. También me recordó que lanzarse a intervenciones avanzadas sin una base sólida es como instalar un sistema de seguridad de última generación en una casa con los cimientos agrietados. Antes de preguntar si podemos añadir otro tratamiento, suplemento o protocolo, debemos cuestionarnos qué no hemos protegido aún: nuestro sueño, niveles de estrés, relaciones, límites, biomarcadores e incluso nuestra capacidad de descanso.
Para explorar este aspecto más discreto del alto rendimiento, entrevisté a seis mujeres de gran éxito en consultoría, náutica, salud y aviación para entender los hábitos menos visibles que las sostienen. Sus respuestas fueron refrescantemente sencillas: sueño, límites, caminatas, familia, alimentación, chequeos médicos, soledad y alegría. No hablaron de tendencias, sino de los sistemas que realmente funcionan.
1. El sueño es el “wellness” donde el éxito se repara

Above El sueño de calidad es fundamental para un rendimiento de alto nivel (Foto: Getty Images)
Para muchas mujeres ambiciosas, el sueño sigue siendo negociable. Es lo primero que se sacrifica cuando la agenda se expande. Sin embargo, casi todas las mujeres con las que hablé describieron el descanso no como un lujo, sino como una condición necesaria para el rendimiento dentro de su estrategia de “wellness”.
Para Imane Jamal Eddine, gerente general y jefa de ventas en Microsoft Asia, el “wellness” no es algo que se hace al terminar el trabajo. “El bienestar es mi sistema operativo”, afirma. “Cuando estoy descansada y despejada, tomo decisiones más precisas, escucho con mayor atención y aporto mi mejor versión a quienes me rodean”.
Su hábito más protegido es el sueño, especialmente durante las semanas de viajes. “Considero el sueño como una de mis mejores herramientas de rendimiento”, explica. “Mi ancla es viajar la noche anterior y seguir un ritual de desconexión antes de un día importante con clientes”.
Lenita Tobing, socia del Boston Consulting Group (BCG) en Yakarta, ha aprendido a priorizar el sueño de manera realista. “Nunca he sido alguien que duerma naturalmente más de seis horas”, admite, “pero he aprendido que la calidad de mi sueño importa tanto como la cantidad”. Para ella, el objetivo es la intencionalidad: dormir bien en lugar de colapsar en el sofá tras el agotamiento. Durante periodos intensos, recurre a la microrrecuperación; opta por una siesta corta, cerrando los ojos cinco minutos entre reuniones.
¿La conclusión clave? Proteja la calidad de su sueño y utilice el microdescanso cuando la vida sea intensa. Trate la recuperación como parte del rendimiento y no como un premio por sobrevivir al exceso de trabajo.
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2. Construya la base antes de los suplementos de “wellness”
La industria del “wellness” puede hacer que la salud parezca complicada. Liz Bradford, cofundadora de Maia Health y ex directora de operaciones de HSBC Commercial Banking Australia, tiene una visión más práctica. “La energía no es un estado de ánimo, es un resultado metabólico”, señala. “La alimentación es la mayor palanca que controlo día a día”.
Ella elige un enfoque estructurado: priorizar la proteína, comer platos reales y evitar las montañas rusas de azúcar en sangre que pueden disfrazarse de problemas de productividad. “El bajón de las 15:00 no es culpa de nuestra agenda”, asegura. “Si corriges la alimentación, la fuerza de voluntad que creías haber perdido regresa discretamente”.
Cuando se trata de suplementos, Bradford cree que el punto de partida debe ser conocer tus propios valores de referencia. Los análisis pueden mostrar si existe una deficiencia real. Pero insiste en que los suplementos deben añadirse sobre los fundamentos, no reemplazarlos. “No puedes compensar con suplementos una dieta y un horario de sueño que no has organizado”.
¿Su recomendación menos glamurosa? Caminar. “Sin equipo que vender”, comenta, “es una de las actividades de “wellness” más potentes para la salud metabólica, el estado de ánimo y las articulaciones”. También aboga por el entrenamiento de fuerza porque la masa muscular es un activo de longevidad.
Lindsay Davis, fundadora de la FemTech Association Asia en Singapur, coincide en este retorno a lo básico: ejercicio, nutrición, sueño de calidad y conversaciones regulares con proveedores de salud. Es un recordatorio de que los hábitos fundamentales no son glamurosos porque no son raros, pero funcionan precisamente porque son repetibles.
Las lecciones de estas mujeres son: consuma suficientes proteínas, tome descansos adecuados para comer, camine a diario, levante pesas regularmente y sea escéptica con los suplementos que prometen sustituir los pilares del bienestar.
3. Los límites son la prevención “wellness” para el burnout
Los límites suelen discutirse como una habilidad de liderazgo, pero también son una intervención de “wellness”. Sin ellos, el tiempo y la energía emocional se dispersan.
Ewa Stachurska, CMO de Sanlorenzo Asia-Pacific y Simpson Marine en Hong Kong, explica que sus responsabilidades la obligaron a cuestionar el “sí” automático. “A medida que tu alcance se expande, te das cuenta de que el tiempo es un recurso finito”. Al principio de su carrera, quería apoyar cada proyecto; ahora, dice “no” a la microgestión y a reuniones de bajo impacto.
“Decir no no trata de ser poco servicial”, afirma. “Se trata de proteger tu energía para que, cuando digas sí, puedas dar lo mejor de ti”.
Para Tobing de BCG, utiliza un filtro mental para separar la urgencia de la importancia: “¿Esto importará dentro de un año?”
Muchas mujeres exitosas son elogiadas por su capacidad, pero la capacidad no es lo mismo que la sostenibilidad. A veces, el hábito de “wellness” más estratégico es declinar algo impresionante.
Para establecer límites, cree un filtro de decisión. Pregúntese si el compromiso se alinea con su vida a largo plazo y si seguirá importando en el futuro.
4. El nuevo lujo del “wellness” es conocer tus datos
La prevención médica rara vez surge en conversaciones sobre bienestar, pero debería, ya que puede cambiar el rumbo de una vida.
Davis cree que las mujeres deben establecer relaciones con médicos de confianza y hacer más preguntas. A través de su trabajo en tecnología femenina, ha visto cuánto dudan las mujeres por vergüenza o desinformación. Su recomendación es sencilla: conozca sus niveles base y monitorícelos.
Bradford adopta un enfoque similar basado en datos. “Prefiero comprobar en lugar de adivinar”, explica. Analiza marcadores como ferritina, vitamina D, tiroides e inflamación, actuando según lo que muestran los datos y no las modas. Para muchas mujeres, lo “normal” no siempre es lo óptimo para sentirse bien.
Aquí es donde mi experiencia en Lanserhof se volvió personal. Mi diagnóstico fue impactante, pero la detección temprana aumenta mis probabilidades de remisión. Es un recordatorio de que el mayor lujo en el “wellness” es la previsión: esos chequeos rigurosos que revelan riesgos antes de que se manifiesten.
5. Tu sistema de apoyo es parte de tu sistema de salud

Above La familia es una pieza clave en el sistema de apoyo y salud emocional (Foto: Getty Images)
A menudo discutimos el rendimiento a través de la disciplina individual. Pero las mujeres con las que hablé mencionaron constantemente las relaciones como un pilar fundamental del “wellness”.
Tobing considera su red de apoyo como uno de sus hábitos más importantes. “Hablamos de ejercicio o sueño como pilares, pero el bienestar emocional merece la misma atención”, comenta. Breves momentos con su esposo o amigos cercanos le permiten sentirse centrada.
Amy Yang, vicepresidenta de marketing de APAC e IMEA en VistaJet, es clara: “Mi familia es mi roca”. Su esposo ha apoyado su carrera internacional, incluyendo traslados. Sus amigos de toda la vida también juegan un papel único: no la ven como un cargo, sino como ella misma. “Me mantienen con los pies en la tierra, me recuerdan mis raíces y me dan perspectiva”.
En Asia, donde muchas mujeres cargan múltiples roles, la carga emocional puede ser invisible. Un burnout silencioso ocurre cuando nos convertimos en el soporte de todos sin reponer el nuestro.
¿La conclusión? Programe momentos de nutrición emocional con la misma seriedad que sus compromisos laborales.
6. Elija una práctica “wellness” que le devuelva a sí misma
No todo hábito de “wellness” parece disciplina; algunos parecen alegría, soledad o espacio.
El gran “reset” de Yang es la danza latina. Como bailarina de competición, es una pasión que exige presencia total. “No puedes ejecutar coreografías complejas si tu mente sigue escaneando correos electrónicos”, revela. La danza le otorga un límite mental que no necesita forzarse.
Davis denomina a sus descansos “margaritas mentales”. Muchas mañanas comienzan paseando a su perro antes de que el día se vuelva caótico. A pesar de crear comunidades profesionalmente, se recarga mejor en su propia compañía.
Stachurska también reserva “espacios en blanco” deliberadamente. “Si esperas a que el tiempo de reflexión ocurra orgánicamente, las demandas inmediatas lo devorarán todo”, explica. Por ello, bloquea tiempo para estrategia y reflexión, a menudo cambiando de entorno mediante caminatas o deporte.
Para mí, el trabajo interior es aprender a escuchar las señales más sutiles bajo el peso de los logros. La pregunta no es solo “¿Cómo puedo hacer más?”, sino cuestionar: “¿Qué significa perseguir mis ambiciones a un ritmo sostenible, y se siente seguro mi cuerpo en la vida que estoy construyendo?”
Al recargar energías en su rutina de “wellness”, elija una actividad que le devuelva a sí misma, ya sea caminar, bailar, orar o el trabajo creativo. La presencia es la verdadera recuperación.
7. La clave del “wellness” es lo que hace constantemente
Si hay un patrón entre estas mujeres, es que el éxito sostenible rara vez se construye con hábitos espectaculares, sino con hábitos repetibles.
Elija dormir antes de colapsar. Priorice la comida antes que los suplementos. Establezca límites antes de que crezca el resentimiento. Conozca sus datos médicos antes de intentar una optimización ciega. Elija el movimiento sobre la perfección. Construya relaciones antes de aislarse. Proteja la alegría antes de que ocurra el burnout.
El futuro del “wellness” puede incluir diagnósticos avanzados, pero la base del bienestar humano sigue siendo profundamente sencilla. Quizás esa sea la conversación más necesaria: el coraje de cuidarse antes de que el cuerpo lo exija.
Jessie Li es conferenciante, filántropa y fundadora de Lead with Balance.
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