Ludi Lin, quien interpreta a Liu Kang en la película Mortal Kombat II, revela cómo encontró el éxito a través de las artes marciales, cómo le inspira Stephen Chow y sus esperanzas para mejorar la representación asiática en Hollywood.
Ludi Lin no siempre ha sido el héroe disciplinado que encarna en Mortal Kombat II. Con el estreno este mes del último reinicio de la legendaria franquicia de videojuegos, el actor chino-canadiense de 38 años reflexiona sobre una juventud mucho más turbulenta, vivida a menudo en el despacho del director.
“La lucha llegó a mi vida a una edad temprana porque me mudaba con frecuencia. Al ser el nuevo, solía sufrir acoso escolar. Para defenderme, me metía en muchos altercados”, recuerda, evocando una infancia definida más por “alinear colillas de cigarrillos” como castigo que por la meditación monástica.
En el universo de Mortal Kombat, Liu Kang es el campeón por excelencia: un monje Shaolin definido por su lealtad inquebrantable y un estoico sentido de la justicia. Sin embargo, el propio viaje de Lin hacia el combate nació de la supervivencia en las calles más que de una antigua tradición. Fue solo después de graduarse, durante un viaje transformador a Tailandia, cuando su relación con la lucha evolucionó hasta convertirse en una forma de arte. Descubrió el muay thai y, por un impulso, decidió practicarlo.
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Above El actor Ludi Lin, quien encarna a Liu Kang en la película Mortal Kombat II. (Foto: cortesía de George Lawson Photography)
“Me encantó porque era sumamente malo en ello”, afirma. Ese desafío inicial despertó un compromiso implacable con la superación personal, llevándolo a entrenar jiu-jitsu y, finalmente, a regresar a sus raíces a través del kung fu y el wushu, un repertorio formidable que aseguraría su lugar en la exitosa franquicia cinematográfica.
No obstante, la habilidad técnica era solo la mitad de la batalla; Lin también tuvo que dominar el arte de la interpretación. Su base en el muay thai, conocido por sus golpes pesados y demoledores, tuvo que ser completamente “desaprendida” para capturar la elegancia natural de Liu Kang.
“La base de Liu Kang es el kung fu chino. Las patadas son muy ágiles, explosivas y extremadamente rápidas”, explica Lin, señalando que el personaje se inspira fuertemente en Bruce Lee. La preparación para la secuela requirió tres meses de rigurosos entrenamientos diarios junto a Max Huang, antiguo miembro del equipo de especialistas de Jackie Chan, quien interpreta a Kung Lao en la entrega de Mortal Kombat de 2021.

Above Una escena de combate del personaje Liu Kang en la película Mortal Kombat II. (Foto: cortesía de Warner Bros. Pictures)
“Tuve que desaprender esa rigidez y esa potencia. Mis movimientos tenían más que ver con la velocidad y con ciertos toques estilísticos para que lucieran espectaculares, como la forma en que invoca el fuego”, comenta Lin. “Algunos componentes de ello involucran el tai chi y el chi en general. Por lo tanto, el personaje entero se basa en gran medida en las artes marciales chinas tradicionales”.
El ascenso de Lin en Hollywood, marcado por papeles destacados en Power Rangers, Aquaman y Mortal Kombat, ha reflejado un cambio más amplio en la representación asiática. Sin embargo, mantiene un grado de sano escepticismo, considerando el progreso actual como una “batalla interminable”.
“En este momento en Hollywood, los asiáticos somos un poco como Los juegos del hambre, donde solo se obtiene un tributo a la vez”, observa. Lin critica un persistente sistema de “cuotas” donde los actores asiáticos a menudo son enfrentados entre sí por un único puesto. También denuncia la visión estrecha y frecuentemente estereotipada del casting occidental: “Hollywood solo concibe a los asiáticos con una apariencia específica. Muchos asiáticos hacen audiciones pero no consiguen el trabajo porque los productores no creen que se vean ‘suficientemente asiáticos’, lo cual es completamente ridículo”.

Above Un fotograma oficial que destaca la acción de la película Mortal Kombat II. (Foto: cortesía de Warner Bros. Pictures)
Para cerrar esta brecha, Lin anima a sus compañeros de las comunidades asiático-canadiense y asiático-estadounidense a reconectar con el continente para evitar “repetir historias a través del prisma de otra persona”. “Siempre les recomiendo que regresen a Asia para ver cómo son Hong Kong, China continental o Corea del Sur”, afirma. “Si verdaderamente desea representar a los asiáticos, es imperativo que se reconecte con sus raíces”.
El propio Lin es un crisol de culturas: nacido en China continental, creció hablando el dialecto de Fuzhou antes de dominar el mandarín, el cantonés y, finalmente, el inglés. Su chispa cinematográfica se encendió por primera vez gracias a la energía cinética del cine de Hong Kong. Es bien sabido que, cuando dejó Hong Kong en su juventud, la mitad de sus lágrimas fueron por su familia y la otra mitad por el célebre cineasta Stephen Chow, temiendo perder el acceso a la obra del autor en el extranjero.
“Él despertó en mí el amor por el séptimo arte”, confiesa Lin. Esta pasión se consolidó más tarde en las clases de teatro en Canadá, lo que lo llevó a su gran salto en Hollywood en 2017 interpretando a Zack Taylor, el Power Ranger negro, en Power Rangers.

Above Otra impactante escena visual de la esperada película Mortal Kombat II. (Foto: cortesía de Warner Bros. Pictures)
Ahora consolidado en franquicias globales, Lin está aprovechando su influencia para desmantelar las fronteras creativas. Se adentra en la producción, habiendo colaborado en el guion de The Unlucky, un thriller centrado en un estudiante internacional en peligro. Cada vez mira más hacia el cine independiente para cimentar su carrera y demostrar que es mucho más que un simple “luchador musculoso”.
A medida que su estrella sigue ascendiendo, Lin se muestra tan entusiasta como siempre por explorar nuevos territorios. “Me siento como un niño en una tienda de golosinas; podría sufrir parálisis por análisis ante tantas opciones”, admite. “Pero siempre he tenido un único objetivo para mi carrera: poder hacer películas y abrir historias tanto en Hollywood como en Asia, uniendo el Este y el Oeste. Siempre ha sido así de sencillo”.
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