Considerada la “Primera Dama” del teatro musical filipino, Menchu Lauchengco-Yulo ofrece una interpretación asombrosa y casi hipnótica que transforma la obra “Master Class” de Terrence McNally en una meditación impresionante sobre las exigentes realidades y el poder sagrado del arte.
Como parte de su histórico vigésimo quinto aniversario, la Philippine Opera Company (POC) presentó con orgullo una producción especial de “Master Class”, escrita por Terrence McNally. La reposición, que se llevó a cabo del 15 al 30 de mayo, fue dirigida por Jaime Del Mundo y cuenta con la participación estelar de Menchu Lauchengco-Yulo, quien asume el desafiante rol de la legendaria diva de la ópera, Maria Callas.
Ambientada en la década de 1970, la obra presenta una versión ficcionalizada de las clases magistrales que la propia Callas impartió en The Juilliard School. A lo largo de la pieza, Callas domina el escenario para evaluar a tres jóvenes cantantes, despojándolos agresivamente de su vanidad artística y exigiendo una entrega absoluta tanto a la música como a la verdad. Esta “Master Class” resulta una lección imprescindible.

Above Alexandra Bernas como Sophie de Palma en la obra “Master Class” junto a Menchu Lauchengco-Yulo como Maria Callas (Foto: Myra Ho)
Terrence McNally emplea la licencia artística al desplazar temporalmente eventos recientes y el complejo mundo interior de Callas hacia los años finales de su vida. Este recurso narrativo presenta a la diva como víctima de un escarnio inmenso, demostrando cómo canalizó ese dolor para seguir adelante y transformarse por completo, alterando para siempre la forma en que los actores de ópera construyen sus personajes. Sirve como un recordatorio hermoso y contundente de las realidades que enfrentan los artistas, ilustrando cómo el arte puede convertirse simultáneamente en un arma, un camino, un refugio y, en última instancia, en un “lugar sagrado”, tal como reitera Callas en una de las escenas clave de esta “Master Class”.
Aunque Lauchengco-Yulo es mayor de lo que era Callas durante sus clases reales, la actriz desprende una sabiduría profunda propia de una vasta trayectoria artística. Transmite la inmensa gama de emociones que requiere el material con una precisión absoluta. Lo más impactante es su intención sostenida, especialmente cuando el guion se adentra en el mundo interior de Callas, donde revive las mordaces críticas de su entorno. En un estado hipnótico, Lauchengco-Yulo crea magistralmente personajes enteros dentro del papel que interpreta, desde la cruda dominancia de Aristóteles Onassis hasta las súplicas de su esposo Battista. A pesar de la sobria escenografía, transporta vívidamente al público a los triunfantes y dolorosos recuerdos de la diva durante esta “Master Class”.

Above Arman Ferrer como Anthony Cadolino en la obra “Master Class” junto a Menchu Lauchengco-Yulo como Maria Callas (Foto: Myra Ho)
Los estudiantes aterrorizados en la “Master Class” cobran vida gracias a un elenco de apoyo brillante que captura el choque entre la ambición moderna y la disciplina de la vieja escuela.
Alexandra Bernas captura la timidez y la profundidad emocional de Sophie de Palma, una soprano que interpreta “La Sonnambula” y debe aprender a cantar desde la vulnerabilidad absoluta.
Arman Ferrer aporta la bravura necesaria a Anthony Candolino, el tenor seguro de sí mismo que interpreta “Tosca”, a quien Callas obliga a cimentar sus hermosas notas tanto en la imaginación como en la realidad.
Angeli Benipayo brilla como Sharon Graham, la segunda soprano que luce un vestido de noche espectacular para cantar “Lady Macbeth”, siendo brutalmente presionada por Callas para encontrar su coraje interior.
El elenco se completa con la solidez de Louie Angelo Oca como el acompañante Manny Weinstock y el propio Del Mundo como el indiferente tramoyista, quien sirve como contrapunto cómico perfecto a las tempestuosas demandas de la diva en esta “Master Class”.
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Above Angeli Benipayo como Sharon Graham en la obra “Master Class” junto a Menchu Lauchengco-Yulo como Maria Callas (Foto: Myra Ho)
Al final, “Master Class” se alza como un manifiesto inquebrantable para cualquiera que se atreva a crear. El recordatorio implacable de Callas a los artistas es que no existen atajos; solo existen “disciplina, técnica y coraje”.
A través de la impresionante producción de la POC, recordamos que el verdadero arte es una devoción rigurosa y vital a la verdad de la música, demostrando que, incluso en los tiempos más oscuros, la obra sagrada del artista mantiene su relevancia fundamental.
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