Cover Hwang Dong-hyuk, director de “Squid Game”, lanzará un nuevo filme que promete ser aún más violento en 2027 (Fotografía: Tatler Hong Kong/Hungmc)

Hwang Dong-hyuk, quien alcanzó la fama con “Squid Game” de Netflix, trabaja en un nuevo proyecto. El director surcoreano afirma que su obra no busca la crueldad, sino resaltar la humanidad y la toma de decisiones en circunstancias extremas.

Hwang Dong-hyuk se convirtió en un nombre reconocido tras el fenómeno mundial Squid Game, el thriller distópico de Netflix donde cientos de personas con deudas arriesgan sus vidas en juegos infantiles mortales por un premio millonario. Ante el título provisional de su próximo proyecto, Killing Old People Club, programado para el próximo año, uno podría imaginar que Hwang se deleita con la violencia por sí misma; sin embargo, el director surcoreano insiste en que no es el caso.

Inspirada en un ensayo del filósofo italiano Umberto Eco que examina las tensiones generacionales globales, Killing Old People Club (o KO Club) gira en torno a jóvenes que atacan violentamente a los ancianos para resolver las cargas socioeconómicas de una población envejecida. Hwang establece un paralelismo con el Brexit en el Reino Unido, señalando el resentimiento de las generaciones jóvenes cuyo futuro fue decidido por un grupo demográfico mayor.

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Above Hwang Dong-hyuk, director de “Squid Game”, asistió a los Asian Film Awards en Hong Kong en 2026 (Fotografía: Tatler Hong Kong/Hungmc)

“En Corea del Sur también vemos esto. Existe una acumulación de emociones negativas”, afirma Hwang, mencionando el aumento de jerga despectiva usada por jóvenes para atacar a los ancianos. Lo considera una consecuencia global del aumento en la esperanza de vida y la falta de oportunidades percibida por las nuevas generaciones.

Killing Old People Club, explica, es su visión sobre qué sucede cuando el conflicto se resuelve por medios extremos, y admite que probablemente contenga más violencia que cualquier obra anterior. Aclara, no obstante, que nada se hace solo por el impacto visual. “No se trata de mostrar violencia; se trata de qué ocurre cuando un conflicto extremo escala a una situación límite”.

La violencia ha sido para el director una herramienta narrativa y una metáfora de la tragedia en una sociedad hipercompetitiva. Esta misma filosofía inspiró Squid Game; pero cuando concibió la serie en 2008, las situaciones “absurdas” que imaginó estaban lejos de la realidad. Para 2019, la brecha entre ficción y realidad había desaparecido. “La pandemia cambió al mundo. Las disputas —religiosas, sociales o regionales— se intensificaron y fui testigo de eventos desafortunados. Las guerras y los asesinatos son constantes en la historia. Estos eventos globales hicieron que el mundo se pareciera cada vez más al universo de Squid Game. Aunque aporta realismo, me parece trágico”.

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Above Hwang Dong-hyuk, el reconocido director de la serie “Squid Game” (Fotografía: Tatler Hong Kong/Hungmc)

Hwang argumenta que la violencia en su obra representa la realidad de quienes viven sin red de seguridad. “En el juego, si pierdes, mueres. En la sociedad, si pierdes en la competencia, caes; eso es la ‘muerte social’”, explica, refiriéndose a la pérdida de identidad y bienestar. Al ambientar actos brutales en entornos “infantiles”, Hwang crea un contraste que intensifica el impacto dramático y obliga al espectador a cuestionar la crueldad del sistema.

A pesar de la dureza narrativa, Hwang insiste en que su enfoque principal es la humanidad y las elecciones individuales ante el límite. Señala su épica histórica de 2017, The Fortress, como ejemplo. Ambientada en 1636, durante la invasión Qing a la dinastía Joseon, “tanto The Fortress como Squid Game tratan sobre elecciones”, dice Hwang. La película muestra a un rey atrapado que debe elegir entre una rendición humillante o una muerte digna que conllevaría la masacre de su pueblo. En Squid Game, el protagonista Seong Gi-hun representa la lucha por mantener la humanidad en un sistema diseñado para arrebatarla. Hwang enfatiza a menudo su conflicto interno, dolor y vacilación ante la necesidad de elegir entre traicionar a sus amigos para sobrevivir o salvarlos por conciencia.

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Above Hwang Dong-hyuk, el director de la exitosa producción “Squid Game” (Fotografía: Tatler Hong Kong/Hungmc)
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Above Hwang Dong-hyuk, el director de la exitosa producción “Squid Game” (Fotografía: Tatler Hong Kong/Hungmc)

El principio del director es no perder nunca de vista “el afecto y la preocupación por las personas”, incluso en las historias más oscuras, creyendo que retratar tragedias profundas revela la verdadera naturaleza del espíritu humano. Tomemos como ejemplo a Kang Sae-byeok, una desertora norcoreana en Squid Game que participa para ayudar a su familia. Mientras otros jugadores traicionan y matan sin dudar, Kang representa la bondad, la fuerza y el coraje. No solo muestra misericordia y rescata a Seong varias veces, sino que pacta con él que quien gane cuidará de la familia del otro.

Aunque sus producciones suelen ser coreanas, resuenan globalmente. Hwang atribuye esto a sus seis años en EE. UU., donde estudió cine en la Universidad del Sur de California. La experiencia le proporcionó una visión amplia para navegar nuevas culturas. “En EE. UU., tuve que sobrevivir en una cultura donde no conocía el idioma ni a la gente”, recuerda. Ser un forastero le ayudó a entender que, aunque los contextos culturales difieren, las emociones humanas son universales. Su profesor lo alentó a buscar historias dentro de sí mismo en lugar de imitar éxitos de Hollywood. Hwang incentiva a los jóvenes cineastas a buscar estos “choques” con sus propios sistemas culturales. “No se trata solo de tecnología cinematográfica; se trata de conocer a las personas. Eso me permitió lanzar Squid Game al mercado global”, señala.

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Photo 1 of 5 El protagonista de “Squid Game”, en uno de los desafíos, intenta recortar la forma de un paraguas de una galleta (Imagen: IMDB)
Photo 2 of 5 La desertora norcoreana Kang Sae-byeok, quien se une a “Squid Game” para salvar a su hermano pequeño (Imagen: IMDB)
Photo 3 of 5 Una escena de la serie que muestra a niños jugando, irónicamente un juego no violento en Corea del Sur (Imagen: IMDB)
Photo 4 of 5 Seong Gi-hun en “Squid Game”, interpretado por el actor Lee Jung-jae (Imagen: IMDB)
Photo 5 of 5 Seong Gi-hun y otros jugadores esperando el anuncio del siguiente nivel en “Squid Game” (Imagen: IMDB)

Como figura líder de la “Ola Coreana” o hallyu, Hwang siente responsabilidad por el futuro de la industria. Comenta con ironía que, aunque su éxito en Netflix es un pilar del triunfo coreano, nunca pretendió crear una obra hallyu; simplemente quería contar historias que le interesaran. No obstante, desea un mayor equilibrio global. “Durante mucho tiempo, la cultura dominante ha sido occidental”, dice. Imagina un futuro donde las culturas de Asia Oriental, específicamente China, Japón y Corea del Sur, colaboren para crear una fuerza cultural capaz de igualar a Occidente.

Durante los Asian Film Awards en Hong Kong, señaló el éxito de los festivales en Asia como un paso vital. “No hemos tenido suficiente intercambio en el pasado”, reflexiona, expresando su deseo de ver más historias sobre la experiencia asiática para el público global. “Espero que podamos avanzar para que no solo sea la cultura occidental, sino la oriental, la que se difunda por todo el planeta.

“Quiero crear historias que hagan pensar, con la esperanza de que, a través de estas lecciones, la historia no repita sus momentos más oscuros”.

Credits

Photography: Hungmc
Photography Assistant: Issac Chen

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