Desde una estructura de bambú que fomenta la paz en Mindanao hasta respuestas climáticas más progresistas, los ganadores de los Good Design Awards Philippines muestran cómo el design filipino combina la artesanía con un propósito genuino
Durante el Día Mundial del Diseño Industrial, la comunidad de design de Manila se reunió para celebrar la cuarta edición de los Good Design Award Philippines. Con su nueva selección de los proyectos más innovadores e inspiradores del país, esta ceremonia sirvió tanto de celebración como de balance, ofreciendo a cada participante una perspectiva amplia sobre el alcance del design filipino y sus ambiciones globales.
Las palabras de apertura estuvieron a cargo del subsecretario Al Valenciano, del Departamento de Comercio e Industria, y del profesor Pradyumna Vyas, presidente de la World Design Organisation. Ambos elogiaron el enfoque distintivo de Filipinas hacia un design resiliente y sostenible. “Hoy, nuestro mundo está marcado por un cambio constante; se pide a los diseñadores no solo resolver problemas, sino ayudar a las personas a adaptarse, recuperarse y seguir adelante”, compartió el profesor Vyas.
Para él, “La resiliencia está integrada en nuestra forma de trabajar, de deliberar y de crear. Moldea tanto nuestros procesos como nuestros resultados. Lo vemos en nuestros estudios, donde los diseñadores superan los límites del design y la innovación. Lo vemos en nuestras aulas, donde la experimentación y el fracaso se convierten en parte del proceso, y lo vemos en nuestras comunidades, donde el design ayuda a proteger y fortalecer nuestros espacios compartidos”.
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Las cifras reflejaron una clara tendencia al alza. El ciclo de este año atrajo 311 candidaturas, un aumento del 52 por ciento respecto a 2024, distribuidas en seis categorías. Por primera vez, los Good Design Awards incluyeron las categorías de innovación en materiales y design cívico y de gobernanza. Esta expansión demuestra el deseo de la organización por reconocer proyectos que dan forma a los sistemas fundamentales de la vida cotidiana en Filipinas.
En nombre del Departamento de Comercio e Industria, la secretaria Maria Cristina Roque situó este logro en una narrativa económica más amplia. Las exportaciones filipinas crecieron un 15,4 por ciento en 2025, su mejor desempeño histórico, manteniendo un fuerte impulso en 2026. Para una industria donde las pequeñas y medianas empresas representan más del 99,5 por ciento, el buen design no es ornamental, sino esencial para proyectar una estética y funcionalidad filipinas a escala global.

Above The Banwag, obra de Studio Impossible Inc, reconocida con los premios Malasakit, Gold y Red en esta edición de design.

Above El diseño de The Banwag resalta la excelencia en arquitectura y design social, celebrando el patrimonio y la innovación filipina.
El momento más esperado de la tarde fue la entrega del Gran Prix Malasakit Prize, otorgado a Studio Impossible Projects Inc por “The Banwag”. Este pabellón comunitario en Parang, Maguindanao, fue concebido para fomentar el diálogo y la conexión entre tres comunidades con un largo historial de conflicto: musulmanes, cristianos y lumad.
Con su uso innovador del bambú, acero y tejidos, The Banwag se ha convertido en un espacio resiliente diseñado para resistir cambios ambientales y crear un terreno común para todos los filipinos. Tomando su nombre de la palabra bisaya que significa “faro”, este proyecto ejemplar eleva el concept del design a una oportunidad para la paz y la curiosidad entre personas de diferentes orígenes.
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Otros momentos notables incluyeron los premios Red y Gold, que exploraron el design en diversas disciplinas. El proyecto editorial “Ding! Zine Para Sa Bading”, realizado por estudiantes del CIIT College of Arts and Technology, recibió ambos galardones.
En la categoría de placemaking, el Mamanwa Community Center Philippines, en colaboración con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Kaiserslautern y Kawayan Collective, obtuvo los premios Red y Green.
Asimismo, el kit Kadlit Firestarter de la Bohol Island State University recibió una White Citation por su utilidad en distintas condiciones ambientales. A nivel nacional, el gobierno local de Ciudad Quezón y su oficina de gestión de riesgos fueron destacados por su programa “I Rise Up”. Ante los desastres naturales recurrentes, este sistema basado en datos asegura una respuesta compasiva y efectiva de design institucional para toda la ciudadanía.
Para concluir, Rhea Matute, directora ejecutiva del Design Center of the Philippines, situó este evento en un contexto más amplio. Al cumplirse diez años desde el inicio de esta colaboración con el Centro ASEAN-Japón y el Instituto Japonés de Promoción del Diseño, estos premios reafirman la Política Nacional de Design 2025–2030. Este nivel de priorización transforma el design filipino, convirtiéndolo de un accesorio discrecional en un impulsor estructural de competitividad global, confirmando que la vibrante confianza del sector es una fuerza de design a tener en cuenta.
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